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La ictericia es el color amarillo que toman la piel y el blanco de los ojos cuando se acumula bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento amarillo que el hígado normalmente procesa y elimina en la bilis. Cuando ese circuito se altera, la bilirrubina sube, se deposita en los tejidos y aparece la ictericia. Suele hacerse visible cuando la bilirrubina supera los 2 a 3 mg/dL (el valor normal es menor de 1).

La ictericia no es una enfermedad en sí misma, sino un signo de que algo está fallando. Puede deberse a un problema del propio hígado, a una obstrucción de la vía biliar o a una destrucción acelerada de glóbulos rojos. Este artículo le explica por qué ocurre, qué signos la acompañan, en qué se diferencia la ictericia del recién nacido de la del adulto y, sobre todo, cuándo debe consultar con urgencia.

Coloración amarilla de las escleras (el blanco de los ojos) por ictericia

La coloración amarilla del blanco de los ojos suele ser el primer lugar donde se nota la ictericia.

¿Por qué se pone amarilla la piel?

Todos los días el cuerpo recambia glóbulos rojos viejos. Al desarmarlos se produce bilirrubina, un pigmento amarillo que viaja por la sangre hasta el hígado. Allí la célula hepática la transforma para volverla soluble (bilirrubina conjugada o directa) y la elimina en la bilis, que pasa al intestino y da el color a las deposiciones.

La ictericia aparece cuando ese proceso se interrumpe en alguno de sus pasos y la bilirrubina se acumula en la sangre. Al ser un pigmento, tiñe los tejidos de amarillo. El blanco de los ojos (las escleras) suele ser el primer lugar donde se nota, porque es un tejido claro y rico en elastina, que fija bien la bilirrubina.

Causas de la ictericia según el mecanismo

Para entender la causa conviene pensar en qué parte del recorrido de la bilirrubina está fallando. Se distinguen tres grandes grupos.

Prehepática (antes del hígado): exceso de bilirrubina

El hígado está sano, pero recibe más bilirrubina de la que puede procesar. Ocurre sobre todo en la hemólisis, es decir, la destrucción acelerada de glóbulos rojos (anemias hemolíticas). Aquí sube la bilirrubina indirecta (no conjugada), que no pasa a la orina, por lo que la ictericia no se acompaña de orina oscura. El síndrome de Gilbert, una variante benigna muy frecuente del metabolismo de la bilirrubina, produce elevaciones leves que aumentan con el ayuno, las infecciones o el estrés, y no requiere tratamiento.

Hepática (daño del hígado)

El problema está en la célula hepática, que se inflama o se daña y pierde la capacidad de procesar y excretar la bilirrubina. Las causas típicas son:

Obstructiva o colestásica (obstrucción de la salida de la bilis)

La bilis no puede salir del hígado hacia el intestino porque la vía biliar está bloqueada. Las causas más comunes son los cálculos en la vía biliar, los tumores del páncreas o de la vía biliar (como el colangiocarcinoma) y las enfermedades colestásicas del hígado, como la colangitis biliar primaria y la colangitis esclerosante primaria. En estos casos sube la bilirrubina directa (conjugada), junto con las fosfatasas alcalinas y la GGT.

Signos que suelen acompañar a la ictericia

La ictericia rara vez viene sola. Los signos asociados ayudan a orientar la causa:

  • Coluria: orina oscura, del color del té cargado o la Coca-Cola. Aparece cuando sube la bilirrubina directa, que sí se filtra por el riñón. Muchas veces es el primer signo, antes de que la piel se ponga amarilla.
  • Acolia: deposiciones blanquecinas o de color arcilla. Ocurre cuando la bilis no llega al intestino, típico de la obstrucción de la vía biliar.
  • Prurito o picazón: puede ser intenso, empeora de noche y es característico de las causas colestásicas.

La combinación de ictericia, coluria y acolia es muy sugerente de un problema en la salida de la bilis y siempre requiere estudio.

¿Cómo se estudia?

La evaluación parte por una buena historia clínica y un examen físico, seguidos de exámenes de sangre. Lo primero es medir la bilirrubina y fraccionarla en directa e indirecta, junto con el resto del perfil hepático: transaminasas, fosfatasas alcalinas, GGT, albúmina y tiempo de protrombina. Ese patrón orienta si el problema es prehepático, hepático u obstructivo. Cuando se sospecha una obstrucción, el siguiente paso suele ser una ecografía abdominal para mirar el hígado y la vía biliar.

La ictericia del recién nacido es distinta

La ictericia del recién nacido es una situación diferente y muy frecuente: la presenta la mayoría de los recién nacidos en los primeros días de vida. En general es fisiológica, porque el hígado del bebé todavía es inmaduro para procesar la bilirrubina, y desaparece sola en una o dos semanas. Predomina la bilirrubina indirecta y no se acompaña de coluria ni acolia.

Aun así, requiere vigilancia. Cuando la bilirrubina sube demasiado, puede dañar el cerebro del bebé, un cuadro grave llamado kernícterus. Por eso las guías pediátricas recomiendan medir la bilirrubina de forma sistemática y tratar con fototerapia cuando supera ciertos umbrales según las horas de vida. Consulte con el pediatra si la ictericia aparece en las primeras 24 horas de vida, si el bebé se ve muy amarillo, decaído o come poco, o si la ictericia dura más de dos semanas. En un recién nacido, las deposiciones pálidas y la orina oscura nunca son normales y obligan a descartar una obstrucción biliar (como la atresia de vías biliares).

¿Cuándo consultar con urgencia?

La ictericia siempre debe ser evaluada por un médico. Consulte de inmediato, o acuda a un servicio de urgencia, si la ictericia se acompaña de:

  • Fiebre y dolor intenso en el costado derecho del abdomen, que puede indicar una infección de la vía biliar.
  • Confusión, somnolencia o desorientación, signos de encefalopatía hepática.
  • Deposiciones muy pálidas junto con orina oscura, que sugieren obstrucción biliar.
  • Vómitos con sangre o deposiciones negras.
  • Aparición brusca de ictericia intensa, sobre todo si hubo consumo de paracetamol, hongos u otros tóxicos.
  • Ictericia en un recién nacido en las primeras 24 horas de vida.

En una persona sin enfermedad hepática conocida, cualquier ictericia nueva merece consulta pronta para encontrar la causa y tratarla a tiempo.

Vea también

Referencias

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  2. Sullivan JI, Rockey DC. Diagnosis and evaluation of hyperbilirubinemia. Curr Opin Gastroenterol. 2017;33(3):164-170.
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  4. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines on genetic cholestatic liver diseases. J Hepatol. 2024;81(2):303-325.
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