En esta página

La hepatitis C es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC). Durante décadas fue una enfermedad crónica difícil de tratar, pero eso cambió. Hoy la hepatitis C es curable: con antivirales que se toman por boca durante 8 a 12 semanas se elimina el virus en más del 95% de las personas, y con muy pocos efectos adversos.

Por eso lo más importante es saber si usted tiene el virus. La infección suele no dar síntomas por muchos años, de modo que la única forma de detectarla es un examen de sangre. Si el resultado es positivo, el tratamiento es corto, bien tolerado y en la práctica cura la enfermedad.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C es una enfermedad del hígado producida por un virus que se transmite por la sangre. Tras el contagio, en la mayoría de las personas el virus persiste y se replica en el hígado durante años, casi siempre sin producir molestias. Esta es la hepatitis C crónica. Una minoría de personas elimina el virus de forma espontánea en los primeros meses, pero no es lo habitual.

Mientras el virus está presente puede producir inflamación mantenida y, con el tiempo, cicatrización del hígado. Curar la infección detiene ese proceso.

¿Cómo se contagia la hepatitis C?

El virus se transmite por el contacto con sangre de una persona infectada. Las vías más frecuentes son:

  • Transfusiones de sangre o productos sanguíneos recibidos antes de que se pudiera pesquisar el virus. En Chile esta fue la principal ruta de contagio en las personas infectadas hace décadas. Desde que existe el tamizaje de los donantes, el riesgo por transfusión es hoy muy bajo.
  • Uso de drogas inyectables con jeringas o material compartido.
  • Procedimientos con instrumental mal esterilizado, incluidos algunos procedimientos médicos, dentales o de estética en contextos sin control adecuado.
  • Tatuajes y perforaciones (piercing) hechos sin material desechable o esterilizado.
  • Pinchazos accidentales con agujas, sobre todo en trabajadores de la salud.

La transmisión sexual es poco frecuente, y la transmisión de madre a hijo durante el parto ocurre en una minoría de los casos. La hepatitis C no se contagia por compartir alimentos, abrazar, besar ni por el contacto cotidiano.

En Chile la principal ruta de contagio de la hepatitis C fueron las transfusiones de sangre antiguas

¿Da síntomas?

Habitualmente no. El virus puede replicarse en el hígado durante 10 a 30 años sin producir síntomas, y muchas personas se enteran de la infección solo cuando se hacen un examen por otro motivo. Precisamente porque es silenciosa, buena parte de quienes tienen hepatitis C no lo sabe.

Cuando el daño del hígado ya está avanzado y aparece la cirrosis, pueden presentarse:

¿Qué consecuencias produce?

En una parte de las personas con infección crónica, la inflamación sostenida lleva con los años a fibrosis y luego a cirrosis. Se estima que alrededor del 20% de los infectados desarrolla cirrosis tras dos o tres décadas de infección. Quienes llegan a la cirrosis tienen además riesgo de insuficiencia hepática y de cáncer de hígado.

La hepatitis C ha sido una de las causas más frecuentes de cirrosis y de trasplante hepático en Chile. La gran diferencia respecto de años anteriores es que hoy la infección se cura antes de que llegue a esas etapas, y curarla reduce el riesgo de complicaciones.

¿A quién conviene hacerse el examen?

El examen inicial es un anticuerpo contra el virus de la hepatitis C (anti-VHC) en la sangre. Si es positivo, se confirma la infección activa con una carga viral (VHC-ARN), que mide si el virus está presente y en qué cantidad.

Las guías actuales recomiendan ofrecer el examen al menos una vez en la vida a todos los adultos, aunque no tengan factores de riesgo. Es especialmente importante en:

  • Personas que recibieron transfusiones antes de los años noventa.
  • Personas que usan o usaron drogas inyectables.
  • Personas con tatuajes o piercing hechos en condiciones inseguras.
  • Personas con transaminasas elevadas sin causa clara.
  • Trabajadores de la salud con exposición a sangre.
  • Personas con VIH.

En Chile el diagnóstico y el tratamiento de la hepatitis C están cubiertos, lo que hace que buscar y tratar la infección sea una decisión concreta y al alcance del paciente.

¿Cuál es el tratamiento de la hepatitis C?

Este es el mayor cambio de la última década. El tratamiento antiguo, basado en inyecciones de peginterferón junto con ribavirina, era largo, mal tolerado y curaba a poco más de la mitad de los pacientes. Ese esquema quedó atrás.

Hoy la hepatitis C se trata con antivirales de acción directa (AAD), medicamentos orales que atacan directamente al virus. Los esquemas actuales son pangenotípicos, es decir, sirven para todos los genotipos del virus. Los más usados son:

  • Sofosbuvir con velpatasvir, un comprimido diario durante 12 semanas.
  • Glecaprevir con pibrentasvir, tomado durante 8 semanas en la mayoría de los casos.

Estos tratamientos logran la respuesta viral sostenida (RVS), que equivale a la cura de la infección, en más del 95% de las personas. Son cómodos, de corta duración y muy bien tolerados. La cura detiene el daño del hígado y, en muchos casos, permite que la fibrosis retroceda. La indicación del esquema y su duración siempre debe hacerla su médico, según el genotipo, el grado de daño hepático y otros medicamentos que usted tome.

¿Cuál es la magnitud de la hepatitis C?

A nivel mundial se estima que alrededor de 50 millones de personas viven con infección crónica por el virus de la hepatitis C, según los modelos más recientes. Es una cifra que ha ido bajando gracias a los tratamientos, pero sigue siendo un problema de salud pública importante, en gran medida porque muchas personas infectadas no han sido diagnosticadas.

En Chile, estudios de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile estimaron hace años que cerca del 1% de la población tenía anticuerpos contra el virus. La mortalidad por cirrosis en el país es alta, y una parte de esas muertes se relaciona con la hepatitis C. La meta de la Organización Mundial de la Salud es eliminar la hepatitis C como amenaza de salud pública, algo posible justamente porque ya existe una cura.

Vea también

Referencias

  1. Bhattacharya D, et al. Hepatitis C Guidance 2023 Update: AASLD-IDSA Recommendations for Testing, Managing, and Treating Hepatitis C Virus Infection. Clin Infect Dis. 2023;77(10):1477-1492.
  2. European Association for the Study of the Liver. EASL recommendations on treatment of hepatitis C: Final update of the series. J Hepatol. 2020;73(5):1170-1218.
  3. Polaris Observatory HCV Collaborators. Global change in hepatitis C virus prevalence and cascade of care between 2015 and 2020: a modelling study. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2022;7(5):396-415.
  4. Feld JJ, et al. Sofosbuvir and Velpatasvir for HCV Genotype 1, 2, 4, 5, and 6 Infection. N Engl J Med. 2015;373(27):2599-2607.
Ver más de Hepatitis virales