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La coluria es la orina de color oscuro, como té cargado o Coca-Cola, que aparece cuando se elimina bilirrubina por la orina. No es una enfermedad en sí misma, sino una señal de que algo puede estar fallando en el hígado o en la vía biliar. Por eso, aunque muchas veces la causa es benigna, conviene consultar.

Orina oscura característica de la coluria

La bilirrubina es un pigmento amarillo que se forma cuando el cuerpo recicla los glóbulos rojos. El hígado la procesa (la “conjuga”) y la elimina por la bilis hacia el intestino. Cuando el hígado está inflamado o la vía biliar está obstruida, la bilirrubina conjugada se acumula en la sangre y el riñón la filtra a la orina, que se oscurece. La coluria puede aparecer incluso antes que la ictericia, el tinte amarillo de la piel y los ojos, y suele acompañarla.

¿Qué es la coluria?

Es el oscurecimiento de la orina por presencia de bilirrubina. La orina normal es amarilla clara; en la coluria pasa a un tono café, ámbar oscuro o rojizo, y muchas veces la espuma al agitarla también se ve amarilla. Es un dato útil porque la orina se oscurece por bilirrubina conjugada, que es soluble en agua y por eso el riñón puede eliminarla. La bilirrubina no conjugada, en cambio, no pasa a la orina.

¿Por qué se produce?

La coluria refleja un exceso de bilirrubina conjugada en la sangre. Esto ocurre, a grandes rasgos, por dos mecanismos:

  • Daño de las células del hígado, que dejan de manejar bien la bilirrubina (hepatitis).
  • Obstrucción de la vía biliar, cuando la bilis no puede salir del hígado hacia el intestino.

Entre las causas más frecuentes están:

  • Hepatitis aguda, viral (como la hepatitis A, B o C), por medicamentos, por tóxicos o autoinmune. La coluria puede ser uno de los primeros signos, junto con cansancio, náuseas y falta de apetito.
  • Obstrucción biliar por cálculos en la vía biliar (coledocolitiasis), inflamación o tumores como el cáncer de páncreas y el colangiocarcinoma. Suele acompañarse de ictericia, picazón (prurito) y, a veces, deposiciones claras (acolia).
  • Enfermedad hepática crónica avanzada, como la cirrosis, cuando el hígado dañado ya no procesa bien la bilirrubina.

No todo lo que oscurece la orina es coluria

Varias situaciones cambian el color de la orina sin que haya bilirrubina. Distinguirlas evita alarmas innecesarias:

  • Deshidratación. Es la causa más común de orina concentrada y amarilla oscura. Se aclara al beber agua y no se acompaña de ictericia.
  • Alimentos. La betarraga, las moras y algunos colorantes pueden dar un tono rojizo o rosado.
  • Medicamentos y vitaminas. La rifampicina, la nitrofurantoína, algunos laxantes, el complejo B y otros fármacos tiñen la orina de naranja, café o amarillo intenso.
  • Sangre en la orina (hematuria). Da un color rojizo o rosado, más que café. Puede indicar infección urinaria, cálculos renales o enfermedad del riñón, y se estudia distinto. Ante la duda, un examen de orina simple diferencia la sangre de la bilirrubina.

¿Cómo se estudia?

Frente a una orina oscura persistente, el médico parte por la historia clínica y el examen físico, y luego pide exámenes dirigidos:

  • Examen de orina, que confirma si hay bilirrubina o sangre.
  • Pruebas hepáticas en sangre: bilirrubina total y fraccionada, transaminasas, fosfatasas alcalinas y GGT. El patrón de estos exámenes orienta si el problema es del hígado o de la vía biliar.
  • Ecografía abdominal como primera imagen. Si se sospecha obstrucción, puede seguir una colangioresonancia (colangio-RM) u otros estudios.

¿Cuándo consultar?

La coluria siempre merece evaluación médica, sobre todo si no se explica por deshidratación o por algo que comió o tomó. Consulte pronto si la orina oscura se acompaña de:

  • Coloración amarilla de la piel o los ojos (ictericia).
  • Dolor abdominal, fiebre o vómitos.
  • Picazón generalizada o deposiciones muy claras.
  • Cansancio marcado, orina que no se aclara al hidratarse, o antecedente de enfermedad del hígado.

Detectar la causa a tiempo, en especial una hepatitis o una obstrucción biliar, permite tratarla antes de que aparezcan complicaciones.

Vea también

Referencias

  1. Nelson M, Mulani SR, Saguil A. Evaluation of Jaundice in Adults. Am Fam Physician. 2025;111(1):25-30.
  2. Sullivan JI, Rockey DC. Diagnosis and evaluation of hyperbilirubinemia. Curr Opin Gastroenterol. 2017;33(3):164-170.
  3. Manes G, et al. Endoscopic management of common bile duct stones: European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE) guideline. Endoscopy. 2019;51(5):472-491.
  4. Abutaleb A, Kottilil S. Hepatitis A: Epidemiology, Natural History, Unusual Clinical Manifestations, and Prevention. Gastroenterol Clin North Am. 2020;49(2):191-199.
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