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La bilirrubina es un pigmento amarillo que se produce cuando el cuerpo recambia los glóbulos rojos viejos. Circula por la sangre hasta el hígado, que la procesa y la elimina en la bilis. Cuando este examen sale alto, lo que llamamos hiperbilirrubinemia, casi siempre hay una de cuatro causas detrás: destrucción acelerada de glóbulos rojos, una variante benigna del metabolismo como el síndrome de Gilbert, una obstrucción de la vía biliar o una enfermedad del hígado.

La clave para interpretar el resultado no es solo el número total, sino saber si predomina la bilirrubina directa (conjugada) o la indirecta (no conjugada). Ese detalle, junto con el resto de los exámenes del hígado, orienta el diagnóstico. En este artículo le explicamos qué mide la bilirrubina, por qué su elevación produce ictericia y coluria, y qué significa cada patrón.

Estructura química de la bilirrubina

¿Qué es la bilirrubina?

La bilirrubina proviene de la degradación del hem, el componente de la hemoglobina que transporta oxígeno dentro de los glóbulos rojos. Cuando un glóbulo rojo llega al final de su vida (unos 120 días), el bazo y el hígado lo desarman, y el hem se convierte primero en biliverdina y luego en bilirrubina.

Esa primera bilirrubina es no conjugada o indirecta: es poco soluble en agua, viaja en la sangre unida a la albúmina y no puede eliminarse por la orina. Al llegar al hígado, la célula hepática le agrega ácido glucurónico y la transforma en bilirrubina conjugada o directa, que sí es soluble. Esta forma se excreta en la bilis, pasa al intestino y da el color a las deposiciones. Este paso de conjugación es el que define, en gran medida, qué tipo de bilirrubina se acumula cuando algo falla.

Directa (conjugada) e indirecta (no conjugada)

El laboratorio informa la bilirrubina total y la fracciona en dos:

  • Indirecta (no conjugada): la que aún no ha pasado por el hígado. Sube cuando se produce demasiada bilirrubina o cuando el hígado no alcanza a conjugarla.
  • Directa (conjugada): la que ya fue procesada por el hígado. Sube cuando, una vez conjugada, no logra salir hacia el intestino, ya sea por daño de la célula hepática o por obstrucción de la vía biliar.

En una persona sana casi toda la bilirrubina circulante es no conjugada. Los niveles normales de bilirrubina total están por debajo de 1 a 1,2 mg/dL, y la fracción directa representa menos del 20% del total. Saber cuál de las dos fracciones predomina es el primer paso para encontrar la causa.

¿Por qué la bilirrubina alta produce ictericia y coluria?

Cuando la bilirrubina se acumula en la sangre, se deposita en los tejidos y les da un tono amarillo. Eso es la ictericia: la coloración amarilla de la piel y del blanco de los ojos. Para que sea visible, la bilirrubina total suele tener que superar los 2 a 3 mg/dL, por lo que puede haber elevaciones leves sin ictericia aparente.

La coluria (orina de color oscuro, como café o coca-cola) aparece cuando lo que se eleva es la bilirrubina directa. Al ser soluble en agua, esta fracción sí se filtra por el riñón y tiñe la orina. Por eso la coluria acompaña a las causas hepáticas y obstructivas, y no a la elevación de bilirrubina indirecta pura, que no pasa a la orina.

Cuando la obstrucción es completa o la excreción hepática falla, la bilirrubina no llega al intestino y las deposiciones pierden su color: quedan blanquecinas o de color arcilla. A esto se le llama acolia. La combinación de ictericia, coluria y acolia es muy sugerente de un problema en la salida de la bilis.

Otro síntoma frecuente cuando cae la excreción de bilis es el prurito o picazón, que puede ser intenso y suele empeorar de noche.

Causas según el patrón

La causa de una bilirrubina alta se ordena según qué fracción predomina.

Bilirrubina indirecta (no conjugada) elevada

Aquí el hígado suele estar sano; el problema está antes o en la conjugación:

  • Hemólisis: una destrucción acelerada de glóbulos rojos produce más bilirrubina de la que el hígado puede procesar. Se acompaña de anemia y de otros signos en la sangre, como aumento de la LDH y descenso de la haptoglobina. La hemólisis rara vez eleva la bilirrubina por encima de 5 mg/dL si el hígado funciona bien.
  • Síndrome de Gilbert: es la causa más común de bilirrubina indirecta alta y afecta a cerca del 5 al 10% de la población. Se debe a una menor actividad de la enzima que conjuga la bilirrubina. Es una condición benigna: el resto de los exámenes del hígado son normales y la bilirrubina sube en ayuno, con infecciones o con estrés. No requiere tratamiento.
  • Síndrome de Crigler-Najjar: un déficit hereditario grave de la misma enzima, muy poco frecuente y que se manifiesta desde el nacimiento con cifras muy altas.

Bilirrubina directa (conjugada) elevada

Cuando predomina la fracción directa, el problema está en el hígado o en la vía biliar. Suele acompañarse de elevación de fosfatasas alcalinas y GGT (patrón colestásico) o de transaminasas (patrón hepatocelular):

  • Obstrucción de la vía biliar: cálculos, tumores de la vía biliar o del páncreas, o un colangiocarcinoma que bloquea la salida de la bilis.
  • Enfermedades hepáticas colestásicas: colangitis biliar primaria, colangitis esclerosante primaria y el daño hepático por medicamentos o tóxicos.
  • Hepatitis agudas: la inflamación del hígado altera la excreción de bilirrubina. Ocurre en las hepatitis virales (hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C) y en el daño por fármacos o tóxicos, como la toxicidad por paracetamol o por hongos. Aquí suben mucho las transaminasas.
  • Cirrosis: la cirrosis hepática eleva la bilirrubina de forma progresiva. Es un fenómeno relativamente tardío que refleja pérdida de función y se usa en índices de gravedad como Child-Pugh y MELD.
  • Colestasia intrahepática del embarazo: aparece en el segundo o tercer trimestre, con prurito marcado y elevación de ácidos biliares.

¿Cómo se estudia una bilirrubina alta?

Lo primero es fraccionar la bilirrubina en directa e indirecta y mirarla junto con el resto del perfil hepático. Si predomina la indirecta y las demás pruebas son normales, lo más probable es un síndrome de Gilbert o una hemólisis, que se confirman con un hemograma y marcadores como LDH y haptoglobina. Si predomina la directa, se estudia el hígado y la vía biliar, habitualmente con una ecografía abdominal como primer paso.

Un dato útil en la evolución: durante la recuperación de una ictericia prolongada, la coluria puede desaparecer mientras la piel sigue amarilla. Esto se explica por la bilirrubina delta, una fracción unida firmemente a la albúmina que no se elimina por la orina y tarda en bajar.

La bilirrubina rara vez se interpreta sola. Su verdadero valor aparece al combinarla con las transaminasas, las fosfatasas alcalinas, la GGT, la albúmina y el tiempo de protrombina, que en conjunto dibujan el patrón del problema. Si su bilirrubina salió alta, no la interprete de forma aislada: consúltelo con su médico.

Vea también

Referencias

  1. Kwo PY, Cohen SM, Lim JK. ACG Clinical Guideline: Evaluation of Abnormal Liver Chemistries. Am J Gastroenterol. 2017;112(1):18-35.
  2. Gondal B, Aronsohn A. A Systematic Approach to Patients with Jaundice. Semin Intervent Radiol. 2016;33(4):253-258.
  3. Vítek L, Tiribelli C. Gilbert's syndrome revisited. J Hepatol. 2023;79(4):1049-1055.
  4. Memon N, Weinberger BI, Hegyi T, Aleksunes LM. Inherited disorders of bilirubin clearance. Pediatr Res. 2016;79(3):378-386.
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