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La hepatitis A es una inflamación aguda del hígado causada por el virus de la hepatitis A (VHA). Se transmite por vía fecal-oral, es decir, al ingerir agua o alimentos contaminados con el virus. Es la hepatitis viral más frecuente y, a la vez, la más benigna: en la gran mayoría de las personas se cura sola en algunas semanas y el hígado se recupera por completo.
Lo más tranquilizador es que la hepatitis A nunca se hace crónica. A diferencia de la hepatitis B y la hepatitis C, no deja al virus instalado en el cuerpo ni produce daño a largo plazo. Además, se contrae una sola vez en la vida, porque tras la infección quedan defensas permanentes. Y, sobre todo, es una enfermedad completamente prevenible con higiene y con una vacuna muy segura y eficaz.

¿Cómo se contagia?
El virus se elimina por las deposiciones de la persona infectada y llega a otra persona por vía fecal-oral. En la práctica, esto ocurre por varias vías:
- Agua o alimentos contaminados, en especial mariscos crudos o mal cocidos y verduras regadas con aguas servidas.
- Contacto persona a persona cuando la higiene de manos es deficiente, sobre todo dentro del hogar y en salas cuna o jardines infantiles.
- Contacto sexual, en particular por prácticas que implican contacto oral-anal.
El período de incubación (el tiempo entre el contagio y la aparición de la enfermedad) es de 15 a 50 días. La persona infectada puede contagiar durante las una a dos semanas previas a la ictericia, cuando todavía se siente bien, lo que facilita la propagación.
¿Qué síntomas produce?
Depende mucho de la edad. En los niños pequeños la infección suele pasar inadvertida o con molestias mínimas, por lo que muchas veces ni siquiera se diagnostica. En los adultos, en cambio, es más frecuente que dé síntomas, y estos pueden ser más intensos. Los más habituales son:
- Náuseas, falta de apetito y malestar general.
- Coluria (orina oscura, color “Coca-Cola”).
- Ictericia (color amarillo de la piel y de los ojos).
- Molestia en el costado derecho del abdomen y, a veces, fiebre.
La mayoría mejora en pocas semanas. Algunas personas presentan una recaída de los síntomas después de una aparente mejoría, o una forma colestásica con picazón intensa e ictericia prolongada. Ninguna de estas situaciones significa mal pronóstico: la hepatitis A no dura más allá de unos seis meses y no existe la forma crónica.
¿Es peligrosa?
En general no. La complicación grave que se debe conocer es el fallo hepático fulminante, una insuficiencia del hígado que puede requerir trasplante hepático. Es poco frecuente, menos del 1% de los casos, pero el riesgo aumenta en dos grupos: los adultos, sobre todo mayores, y las personas con enfermedad hepática previa como cirrosis, hepatitis B o hepatitis C. Por eso, vacunar a quienes ya tienen una enfermedad del hígado es especialmente importante.
Conviene consultar sin demora si aparecen vómitos persistentes que impiden alimentarse o somnolencia y confusión, que pueden ser signos de encefalopatía hepática y alertan sobre una evolución grave.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se confirma con un examen de sangre que detecta el anticuerpo IgM anti-VHA (inmunoglobulina M contra el virus de la hepatitis A), que indica infección reciente. Habitualmente se acompaña de una fuerte elevación de las transaminasas (AST y ALT), muchas veces por encima de 1.000 U/L. El grado de elevación de las transaminasas no se relaciona con la gravedad. La bilirrubina suele estar alta y es la que explica el color amarillo de la piel.
El examen que mejor refleja la gravedad es el tiempo de protrombina: cuando cae de forma importante, indica que el hígado está funcionando mal y obliga a una evaluación urgente.
¿Cómo se trata?
No existe un tratamiento antiviral específico contra la hepatitis A, ni hace falta: la enfermedad se cura sola. El manejo es de soporte y busca aliviar los síntomas mientras el hígado se recupera:
- Reposo según cómo se sienta la persona. Ya no se indican los largos reposos en cama de antaño.
- Alimentación liviana para reducir las náuseas, con menos grasas y frituras. No se requieren dietas especiales.
- Buena hidratación y evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios, que recargan el hígado.
Las transaminasas van bajando de forma gradual en el curso de uno a dos meses. Solo los casos con fallo hepático fulminante necesitan hospitalización y, eventualmente, trasplante.
Prevención: higiene y vacuna
La hepatitis A se previene actuando sobre las dos puntas del problema. Por un lado, las medidas sanitarias: agua potable segura, buen manejo de aguas servidas, higiene de los alimentos y lavado de manos frecuente, sobre todo después de ir al baño y antes de cocinar.
Por otro, la vacuna, que es segura y muy eficaz. Su protección es prolongada y prácticamente todas las personas vacunadas quedan inmunes. La Organización Mundial de la Salud recomienda vacunar a los grupos de mayor riesgo y, en los países con endemia intermedia, incorporar la vacuna al programa infantil. Se recomienda de forma especial a:
- Personas con enfermedad hepática crónica de cualquier causa.
- Viajeros a zonas de alta circulación del virus.
- Hombres que tienen sexo con hombres y otras personas con prácticas sexuales de riesgo.
- Personas que consumen drogas.
En quienes estuvieron en contacto estrecho con un enfermo, la vacuna aplicada dentro de las dos primeras semanas ayuda a prevenir el contagio (profilaxis posexposición). En ciertos casos también se usa inmunoglobulina.
La hepatitis A en Chile
Chile ha pasado de ser un país de alta circulación del virus, con grandes brotes en el pasado, a una situación de endemia intermedia gracias a la mejora del agua potable y del saneamiento. Este avance tiene una cara menos visible: al infectarse menos personas en la niñez, quedan más adultos susceptibles, y en ellos la enfermedad tiende a ser más sintomática y grave.
En los últimos años se han descrito brotes con transmisión sexual entre hombres que tienen sexo con hombres, un fenómeno observado también en otros países. En ese contexto, la vacunación de los grupos de riesgo es una herramienta clave de prevención. Puede leer más en brote de hepatitis A en Chile.
Vea también
Referencias
- Van Damme P, et al. Hepatitis A virus infection. Nat Rev Dis Primers. 2023;9(1):51.
- Nelson NP, et al. Prevention of Hepatitis A Virus Infection in the United States: Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices, 2020. MMWR Recomm Rep. 2020;69(5):1-38.
- Migueres M, et al. Hepatitis A: Epidemiology, High-Risk Groups, Prevention and Research on Antiviral Treatment. Viruses. 2021;13(10):1900.
- Abutaleb A, Kottilil S. Hepatitis A: Epidemiology, Natural History, Unusual Clinical Manifestations, and Prevention. Gastroenterol Clin North Am. 2020;49(2):191-199.
- WHO position paper on hepatitis A vaccines: June 2012-recommendations. Vaccine. 2013;31(2):285-286.