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La hepatitis es la inflamación del hígado. No es una sola enfermedad, sino la manera en que el hígado responde a distintas agresiones. Por eso hay muchas causas posibles: virus, hígado graso, alcohol, medicamentos y tóxicos, enfermedades autoinmunes y algunas condiciones genéticas. Conocer la causa es lo que define el pronóstico y el tratamiento.
Esta página es una guía general para orientarse. Si usted ya sabe qué tipo de hepatitis tiene, más abajo encontrará el enlace al artículo específico. Y si le acaban de decir que tiene “las transaminasas altas” o “el hígado inflamado”, aquí verá las causas más frecuentes y cuándo conviene consultar.
Imagen de microscopía de un hígado inflamado (hepatitis).
¿Qué significa que el hígado esté inflamado?
Inflamación es la respuesta del organismo frente a un daño. Cuando afecta al hígado, las células hepáticas (los hepatocitos) se lesionan y liberan a la sangre unas enzimas llamadas aminotransferasas o transaminasas (ALT y AST). Por eso, muchas veces la hepatitis se detecta primero en un examen de sangre, antes de que la persona note síntoma alguno.
El punto importante es que “hepatitis” describe un fenómeno, no un origen. Decir que alguien tiene hepatitis es como decir que tiene fiebre: hay que averiguar por qué.
¿Cuáles son las causas de la hepatitis?
Las causas más frecuentes son:
- Virus. Los virus de la hepatitis A, B, C, D y E tienen al hígado como blanco principal. Los de la hepatitis B y C pueden volverse crónicos y son, en el mundo, la causa más importante de cirrosis y cáncer de hígado por hepatitis.
- Hígado graso metabólico. Es hoy la enfermedad hepática más frecuente. Se conoce como hígado graso y su nombre actual es esteatosis hepática metabólica (MASLD). Cuando se acompaña de inflamación se llama esteatohepatitis (MASH).
- Alcohol. El consumo excesivo produce enfermedad hepática por alcohol, que abarca desde el hígado graso hasta la hepatitis alcohólica grave y la cirrosis.
- Medicamentos y tóxicos. Casi cualquier fármaco puede dañar el hígado (hepatitis medicamentosa). Entre los más asociados están el paracetamol en sobredosis, algunos antibióticos como amoxicilina con ácido clavulánico, antituberculosos y ciertos suplementos “naturales”. También algunos hongos silvestres.
- Enfermedades autoinmunes. En la hepatitis autoinmune el propio sistema inmune ataca al hígado.
- Causas genéticas y metabólicas. Como la hemocromatosis (exceso de hierro), entre otras.
Hepatitis aguda y hepatitis crónica
Según cuánto dure el daño, la hepatitis se divide en dos grandes grupos:
- Aguda: la inflamación aparece y se resuelve en menos de seis meses. Un ejemplo típico es la hepatitis A, que casi siempre se cura sola. En casos raros, una hepatitis aguda puede ser tan grave que produce una falla del hígado (hepatitis fulminante o falla hepática aguda), una emergencia que puede requerir trasplante.
- Crónica: el daño persiste más de seis meses. Aquí están la hepatitis B y C crónicas, el hígado graso y la hepatitis autoinmune. La cicatrización progresiva de estas hepatitis crónicas es la que, con los años, puede llevar a cirrosis y a cáncer de hígado.
Muchas hepatitis crónicas no dan síntomas
Este es uno de los puntos que más conviene entender. Las hepatitis crónicas, en especial la B y la C, suelen ser silenciosas durante años o incluso décadas. La persona se siente bien mientras el virus daña el hígado lentamente. Cuando aparecen los síntomas, muchas veces ya hay cirrosis.
Por eso, en el mundo la mayoría de las personas con hepatitis B o C no sabe que la tiene. Este daño invisible es la razón de que el tamizaje (buscar la infección con un examen de sangre aunque no haya síntomas) sea tan importante. En adultos se recomienda hacerse al menos una vez en la vida un examen de hepatitis C y de hepatitis B.
¿Qué síntomas puede dar la hepatitis?
Cuando hay síntomas, los más característicos son:
- Ictericia: color amarillo de la piel y de la parte blanca de los ojos.
- Coluria: orina de color oscuro, como té o coca-cola.
- Fatiga, falta de apetito, náuseas o molestia en el costado derecho del abdomen.
Estos síntomas son más típicos de las hepatitis agudas. En las crónicas, insistimos, lo habitual es no sentir nada durante mucho tiempo.
¿Cuándo debe consultar?
Consulte con un médico si presenta:
- Coloración amarilla de la piel o los ojos, u orina oscura persistente.
- Cansancio marcado, náuseas o dolor en el lado derecho del abdomen que no mejoran.
- Un examen de sangre con transaminasas elevadas.
- Factores de riesgo para hepatitis B o C, para pedir el examen de detección aunque se sienta bien.
Busque atención de urgencia si hay ictericia acompañada de somnolencia, confusión o desorientación, o sangrado fácil de encías o nariz. Pueden ser signos de una falla hepática aguda.
La hepatitis en Chile
En Chile la hepatitis C afecta aproximadamente a 1 de cada 100 personas, y buena parte de ellas aún no está diagnosticada. La hepatitis B crónica es menos frecuente que en otras regiones gracias a la vacunación. La hepatitis A ha disminuido con la mejora de las condiciones de higiene, aunque todavía ocurren brotes. Entre las hepatitis no virales, el hígado graso es hoy la más común, en línea con la alta prevalencia de obesidad y diabetes en el país.
¿Se puede tratar la hepatitis?
Sí, y el tratamiento depende por completo de la causa:
- La hepatitis C se cura en más del 95% de los casos con antivirales orales, en tratamientos cortos y bien tolerados.
- La hepatitis B crónica se controla con antivirales como entecavir o tenofovir, tomados en forma prolongada.
- El hígado graso mejora sobre todo con cambios en el estilo de vida y control de la diabetes y el peso.
- La enfermedad por alcohol mejora al suspender el consumo.
- La hepatitis autoinmune responde a medicamentos que modulan el sistema inmune.
En todos los casos, mientras antes se identifique la causa, mejor es el resultado. La cirrosis avanzada ya establecida puede requerir un trasplante de hígado, que en Chile tiene como principal indicación, precisamente, las consecuencias de las hepatitis crónicas.
Vea también
Referencias
- Cui F, et al. Global reporting of progress towards elimination of hepatitis B and hepatitis C. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2023;8(4):332-342.
- GBD 2019 Hepatitis B Collaborators. Global, regional, and national burden of hepatitis B, 1990-2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2022;7(9):796-829.
- Maiwall R, et al. Acute liver failure. Lancet. 2024;404(10454):789-802.
- Rinella ME, et al. A multisociety Delphi consensus statement on new fatty liver disease nomenclature. Hepatology. 2023;78(6):1966-1986.
- Hosack T, et al. Drug-induced liver injury: a comprehensive review. Therap Adv Gastroenterol. 2023;16:17562848231163410.
