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La hepatitis E es una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis E (VHE). En la gran mayoría de las personas es una infección aguda y autolimitada, es decir, se cura sola en algunas semanas sin dejar secuelas. Los dos escenarios que sí requieren atención especial son el embarazo, sobre todo en el tercer trimestre, y las personas con las defensas bajas, en quienes la infección puede volverse crónica.

Es la causa más frecuente de hepatitis aguda por virus en el mundo. Se contagia por vía digestiva: en los países en desarrollo, principalmente por agua contaminada con materia fecal, y en los países desarrollados, principalmente por comer carne de cerdo o de caza poco cocida. En este artículo respondemos cómo se contagia, por qué es peligrosa en el embarazo, cómo se diagnostica y cuándo necesita tratamiento.

¿Cómo se contagia la hepatitis E?

El VHE se elimina por las deposiciones y entra al organismo por la boca. Existen varios genotipos del virus con formas de contagio distintas:

  • Genotipos 1 y 2: propios de zonas con mala calidad del agua potable en Asia, África y algunas regiones de Centroamérica. Se transmiten por agua contaminada con materia fecal y provocan brotes epidémicos, muchas veces después de lluvias o inundaciones. Solo infectan a los seres humanos.
  • Genotipos 3 y 4: predominan en Europa, Norteamérica, Chile y otros países desarrollados. Son una infección zoonótica, es decir, transmitida desde los animales. El reservorio principal es el cerdo, y también el jabalí y el ciervo. El contagio ocurre al comer carne de cerdo o de caza poco cocida o embutidos crudos. Estos genotipos rara vez se transmiten de persona a persona.

El VHE también puede transmitirse por transfusiones de sangre, lo que en varios países ha llevado a tamizar a los donantes. La transmisión de madre a hijo durante el embarazo es posible con el genotipo 1 y puede causar hepatitis grave en el recién nacido.

¿Qué síntomas produce?

El período de incubación va de 2 a 8 semanas. Cuando da síntomas, son los de cualquier hepatitis aguda y no permiten distinguirla de una hepatitis A:

  • Ictericia (color amarillo de la piel y los ojos) y coluria (orina oscura).
  • Cansancio, falta de apetito, náuseas y dolor en el costado derecho del abdomen.
  • Fiebre baja y, a veces, dolores articulares.

Muchas infecciones, en especial por los genotipos 3 y 4, cursan sin síntomas o con molestias tan leves que pasan inadvertidas. El VHE también puede producir manifestaciones fuera del hígado, sobre todo neurológicas, como el síndrome de Guillain-Barré y otras neuropatías.

¿Por qué es peligrosa en el embarazo?

Esta es la particularidad más importante de la hepatitis E. En mujeres embarazadas que se infectan con el genotipo 1, sobre todo en el tercer trimestre, la enfermedad puede evolucionar a una falla hepática aguda (hepatitis fulminante) con una mortalidad que en algunas series llega al 20 a 25%. También aumenta el riesgo de aborto, parto prematuro y muerte del recién nacido.

Este riesgo se concentra en las regiones donde circulan los genotipos 1 y 2. Con los genotipos 3 y 4, propios de Chile y de los países desarrollados, no se ha observado el mismo comportamiento grave durante el embarazo.

¿Cuándo se hace crónica?

En una persona con las defensas normales, la hepatitis E siempre se resuelve. La infección crónica, con el virus replicándose durante meses o años, ocurre casi exclusivamente en personas inmunocomprometidas y por los genotipos 3 y 4. Los grupos de mayor riesgo son:

  • Receptores de un trasplante de órganos que reciben inmunosupresores.
  • Personas con infección por VIH avanzada.
  • Pacientes en quimioterapia o con tratamientos que debilitan el sistema inmune.

Si no se trata, la hepatitis E crónica puede provocar fibrosis y avanzar a cirrosis en pocos años, por lo que conviene detectarla y tratarla a tiempo en estos pacientes.

¿Cómo se diagnostica?

La sospecha nace de una hepatitis aguda con transaminasas (ALT y AST) y bilirrubina elevadas, una vez descartadas causas más frecuentes. El diagnóstico se confirma con exámenes de sangre:

  • Anticuerpos IgM anti-VHE: indican una infección reciente o en curso.
  • Anticuerpos IgG anti-VHE: aparecen después y reflejan contacto previo con el virus. Pueden persistir muchos años.
  • ARN del VHE en sangre o deposiciones: detecta el virus directamente. Es el examen clave cuando se sospecha infección crónica o en personas inmunocomprometidas, en quienes los anticuerpos pueden ser poco confiables.

¿Cuál es el tratamiento?

En la mayoría de los casos no se necesita tratamiento específico. La hepatitis E aguda se maneja con reposo, buena hidratación y control, evitando el alcohol y los medicamentos que sobrecargan el hígado. La infección se resuelve sola.

El tratamiento con fármacos se reserva para dos situaciones:

  • Hepatitis crónica en personas inmunocomprometidas: el primer paso, cuando es posible, es reducir la inmunosupresión, lo que en muchos casos permite que el propio organismo elimine el virus. Si eso no basta, se usa ribavirina durante al menos tres meses; en un estudio de referencia logró eliminar el virus de forma sostenida en cerca del 78% de los receptores de trasplante.
  • Falla hepática aguda: los casos de hepatitis fulminante requieren hospitalización y, en los más graves, se evalúa el trasplante hepático.

¿Se puede prevenir?

La principal medida es la prevención. En viajes a zonas endémicas conviene consumir agua embotellada o hervida y evitar alimentos crudos. En todos los casos, es importante cocinar bien la carne de cerdo, jabalí y ciervo, ya que el calor inactiva el virus.

Existe una vacuna recombinante contra la hepatitis E (Hecolin), que en un gran ensayo clínico en China demostró alta eficacia y buena tolerancia. Sin embargo, hasta ahora solo está registrada y disponible en China, por lo que no forma parte de los programas de vacunación en Chile ni en la mayoría de los países.

Vea también

Referencias

  1. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines on hepatitis E virus infection. J Hepatol. 2018;68(6):1256-1271.
  2. Kamar N, Bendall R, Legrand-Abravanel F, et al. Hepatitis E. Lancet. 2012;379(9835):2477-2488.
  3. Kamar N, Izopet J, Tripon S, et al. Ribavirin for chronic hepatitis E virus infection in transplant recipients. N Engl J Med. 2014;370(12):1111-1120.
  4. Zhu FC, Zhang J, Zhang XF, et al. Efficacy and safety of a recombinant hepatitis E vaccine in healthy adults: a large-scale, randomised, double-blind placebo-controlled, phase 3 trial. Lancet. 2010;376(9744):895-902.
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