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La clasificación de Child-Pugh es una escala que estima qué tan afectada está la función del hígado en una persona con cirrosis. Combina cinco datos sencillos, tres de exámenes de sangre y dos del examen del paciente, y con ellos ordena la enfermedad en tres grupos de gravedad creciente: clase A, clase B y clase C.

Si a usted o a un familiar le mencionaron una “clase” o un “puntaje de Child”, se refieren a esto. En términos simples, la clase A corresponde a una cirrosis compensada, con el hígado todavía funcionando bien; las clases B y C reflejan un mayor deterioro. Es una herramienta orientadora que ayuda al médico a estimar el pronóstico y a tomar decisiones, no un veredicto sobre una persona en particular.

Charles Gardner Child III

Dr. Charles Gardner Child III (1908-1991)

¿De dónde viene esta clasificación?

La escala original la propusieron Child y Turcotte en 1964 para estimar el riesgo de los pacientes con cirrosis que iban a ser operados de la hipertensión portal. En 1973, Pugh y colaboradores la modificaron: cambiaron el estado nutricional por el tiempo de protrombina, que se puede medir de forma objetiva. Esa versión, conocida como Child-Pugh o Child modificada, es la que se sigue usando hoy.

Conviene tener presente dos cosas. La escala nació para evaluar el riesgo quirúrgico, y se aplica solo a pacientes con cirrosis, no a otras enfermedades del hígado.

Las cinco variables

El puntaje suma cinco parámetros. Cada uno recibe 1, 2 o 3 puntos según su gravedad, de modo que el total va de 5 (lo mejor) a 15 (lo peor).

  • Bilirrubina: refleja la capacidad del hígado de procesar y eliminar los pigmentos de la bilis. Cuando sube, aparece la ictericia (color amarillo de piel y ojos).
  • Albúmina: una proteína que fabrica el hígado. Un valor bajo indica que el hígado produce menos de lo necesario.
  • INR o tiempo de protrombina: mide la coagulación de la sangre, que depende de proteínas fabricadas por el hígado. Un valor alterado señala que esa función está comprometida.
  • Ascitis: acumulación de líquido en el abdomen. Se puntúa según si no existe, si es leve o si es difícil de controlar.
  • Encefalopatía: alteración del funcionamiento del cerebro por toxinas que el hígado ya no depura bien. Va desde la confusión leve hasta la somnolencia profunda.

Los tres primeros se obtienen de un análisis de sangre; los dos últimos, del examen clínico y la historia del paciente.

Cómo se calcula el puntaje

Variable1 punto2 puntos3 puntos
Bilirrubina (mg/dL)menor de 22 a 3mayor de 3
Albúmina (g/dL)mayor de 3,52,8 a 3,5menor de 2,8
INRmenor de 1,71,7 a 2,3mayor de 2,3
Ascitisausentelevemoderada o a tensión
Encefalopatíaausentegrado 1 a 2grado 3 a 4

En pacientes con enfermedades del hígado que cursan con colestasis, como la colangitis biliar primaria, los umbrales de bilirrubina se ajustan hacia valores más altos.

Las tres clases y su significado

La suma de los cinco parámetros ubica al paciente en una de tres clases:

  • Clase A (5 a 6 puntos): enfermedad bien compensada. El hígado, pese al daño, mantiene bien sus funciones.
  • Clase B (7 a 9 puntos): compromiso funcional significativo.
  • Clase C (10 a 15 puntos): enfermedad descompensada, con deterioro importante.

En los estudios clásicos, la sobrevida a un año se estimaba cercana al 95% en la clase A, alrededor del 80% en la clase B y en torno al 45% en la clase C. Estas cifras son estadísticas de grupos de pacientes y provienen de series antiguas. El pronóstico de una persona depende de muchas variables individuales que la escala no incluye, como la causa de la cirrosis, la respuesta al tratamiento y el control de las complicaciones.

¿Para qué sirve en la práctica?

La clasificación de Child-Pugh se usa sobre todo para tres fines:

  • Estimar el pronóstico de forma rápida y a pie de cama, sin cálculos complejos.
  • Evaluar el riesgo quirúrgico. Sigue siendo una referencia para estimar el riesgo de una cirugía en una persona con cirrosis, que es su origen histórico.
  • Guiar decisiones de tratamiento, por ejemplo el ajuste de algunos medicamentos que se metabolizan en el hígado, o la evaluación de terapias en cirrosis avanzada.

Relación y diferencias con el MELD

El MELD es otra escala pronóstica, más reciente, que también estima la gravedad de la enfermedad hepática. Ambos apuntan a lo mismo, pero de manera distinta:

  • El Child-Pugh incluye dos variables clínicas (ascitis y encefalopatía) que dependen en parte del criterio de quien evalúa, y usa categorías (poco, moderado, mucho).
  • El MELD se calcula solo con exámenes de laboratorio (bilirrubina, INR y creatinina), de forma numérica y reproducible, lo que reduce la subjetividad.

Por esa objetividad, el MELD se convirtió en la herramienta estándar para priorizar a los pacientes en las listas de trasplante hepático. El Child-Pugh, en cambio, sigue siendo muy útil por su simpleza para una estimación rápida del pronóstico y del riesgo quirúrgico. No compiten: son complementarios, y su médico elegirá el más adecuado según la situación.

Vea también

Referencias

  1. Pugh RN, Murray-Lyon IM, Dawson JL, et al. Transection of the oesophagus for bleeding oesophageal varices. Br J Surg. 1973;60(8):646-649.
  2. Durand F, Valla D. Assessment of the prognosis of cirrhosis: Child-Pugh versus MELD. J Hepatol. 2005;42 Suppl(1):S100-S107.
  3. D'Amico G, Garcia-Tsao G, Pagliaro L. Natural history and prognostic indicators of survival in cirrhosis: a systematic review of 118 studies. J Hepatol. 2006;44(1):217-231.
  4. Kamath PS, Wiesner RH, Malinchoc M, et al. A model to predict survival in patients with end-stage liver disease. Hepatology. 2001;33(2):464-470.
  5. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines for the management of patients with decompensated cirrhosis. J Hepatol. 2018;69(2):406-460.
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