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El MELD (Model for End-Stage Liver Disease, o modelo para la enfermedad hepática terminal) es un puntaje que mide qué tan grave está el hígado en una persona con cirrosis u otra enfermedad hepática avanzada. Se calcula con exámenes de sangre habituales y sirve, sobre todo, para ordenar de manera justa la lista de espera del trasplante hepático: quienes tienen el puntaje más alto están más graves y reciben prioridad para recibir un órgano.
Si a usted o a un familiar le mencionaron un “MELD”, lo que le están diciendo es un número que resume, de forma objetiva, el riesgo de la enfermedad del hígado en los próximos meses. No es una sentencia, es una herramienta para tomar decisiones y para asignar los órganos disponibles a quienes más los necesitan.
¿Para qué sirve el MELD?
El MELD cumple dos funciones principales:
- Priorizar el trasplante. En Chile y en muchos países, la lista de espera de hígado se ordena por el MELD. A mayor puntaje, mayor prioridad, porque refleja mayor riesgo de fallecer sin el trasplante. Esto reemplazó a los sistemas antiguos basados en el tiempo de espera, que eran menos justos.
- Estimar el pronóstico. El puntaje predice bastante bien la probabilidad de sobrevida en los siguientes tres meses. Por eso también se usa para decidir el momento oportuno de derivar a un centro de trasplante y para evaluar el riesgo de ciertos procedimientos y cirugías.
Es más objetivo y reproducible que la antigua clasificación de Child-Pugh, porque se basa solo en valores de laboratorio y no en apreciaciones subjetivas como el grado de ascitis o de encefalopatía.
¿Cómo se calcula? El paso a MELD 3.0
El MELD original, descrito en 2001, usaba tres exámenes: la bilirrubina, la creatinina (que refleja la función del riñón) y el INR (que mide la coagulación). Con los años el modelo se fue perfeccionando. En 2016 se incorporó el sodio en la sangre, porque su descenso (hiponatremia) indica mayor gravedad; esa versión se conoció como MELD-Na.
Desde 2021 se usa el MELD 3.0, la versión vigente. Además de la bilirrubina, la creatinina, el INR y el sodio, incorpora dos elementos nuevos:
- La albúmina, una proteína que fabrica el hígado y que baja cuando la enfermedad avanza.
- El sexo. Se comprobó que, con el puntaje antiguo, las mujeres quedaban en desventaja en la lista de espera. El MELD 3.0 corrige esa disparidad y les asigna una prioridad más ajustada a su riesgo real.
Así, el MELD 3.0 combina seis elementos: bilirrubina, creatinina, INR, sodio, albúmina y sexo. Con ellos calcula un número entero. El cálculo exacto lo hace una fórmula matemática, de modo que en la práctica no es necesario memorizarla: basta con ingresar los valores de laboratorio.
¿Qué significa el puntaje?
El MELD va desde 6 hasta 40. Cuanto más alto el número, más grave es la enfermedad del hígado y mayor el riesgo en el corto plazo:
- Menos de 10: enfermedad más estable, con buen pronóstico a corto plazo.
- 10 a 19: riesgo intermedio, que requiere control estrecho.
- 20 a 29: enfermedad avanzada, con prioridad creciente para el trasplante.
- 30 o más: situación grave, con alta prioridad en la lista de espera.
Estos rangos son orientadores. Lo importante es que el puntaje se interpreta siempre junto con la situación clínica completa de cada persona, no de forma aislada.
Aspectos prácticos
Algunos detalles a tener en cuenta al leer un MELD:
- Se aplica en personas mayores de 12 años. En niños se usa un puntaje distinto (el PELD).
- El resultado se redondea al entero más cercano y nunca baja de 6 ni sube de 40.
- Si la persona está en diálisis, el valor de creatinina que se ingresa es el máximo del modelo, porque el riñón no está funcionando por sí solo.
- El puntaje puede subir o bajar con el tiempo según cómo evolucione la enfermedad. Por eso se recalcula de forma periódica mientras la persona está en lista de espera.
- Algunas condiciones graves, como el cáncer de hígado, pueden justificar una prioridad adicional aunque el MELD calculado sea bajo. Esos puntos extra los define el programa de trasplante.
Una mirada tranquila
El MELD es una herramienta valiosa, pero es solo una parte de la evaluación. Un número alto no significa que no haya nada que hacer; al contrario, muchas veces es la señal que permite acceder a tiempo a un trasplante. Y un número que baja tras tratar las complicaciones es una buena noticia. Cualquier duda sobre lo que significa su puntaje conviene conversarla con el equipo que lo controla, que conoce su caso en detalle.
Vea también
Referencias
- Kamath PS, et al. A model to predict survival in patients with end-stage liver disease. Hepatology. 2001;33(2):464-470.
- Kim WR, et al. Hyponatremia and mortality among patients on the liver-transplant waiting list. N Engl J Med. 2008;359(10):1018-1026.
- Kim WR, et al. MELD 3.0: The Model for End-Stage Liver Disease Updated for the Modern Era. Gastroenterology. 2021;161(6):1887-1895.e4.
- European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines for the management of patients with decompensated cirrhosis. J Hepatol. 2018;69(2):406-460.