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Si a usted le informaron que tiene “hepatitis G” o que dio positivo para el virus GB-C, la respuesta corta es tranquilizadora: no hay evidencia de que este virus dañe el hígado. A pesar de su nombre, hoy sabemos que no causa hepatitis ni enfermedad hepática, y por eso no se recomienda buscarlo de rutina.
El nombre quedó de una época en que se pensaba que podía ser otra causa de hepatitis transmitida por transfusiones. Con los años, los estudios descartaron esa idea. Tanto es así que la comunidad científica dejó de llamarlo “virus de hepatitis” y hoy se lo conoce como pegivirus humano (HPgV).

Un virus con historia y varios nombres
En los años noventa, dos grupos de investigación describieron por separado dos supuestos virus nuevos: el virus GB-C (GBV-C) y el virus de hepatitis G (HGV). Pronto se comprobó que eran el mismo agente. La sigla “GB” viene de las iniciales de un cirujano en cuyo suero se aisló por primera vez.
Es un virus RNA de la familia de los flavivirus, emparentado a distancia con el virus de la hepatitis C, aunque con un comportamiento muy distinto. Como el nombre “hepatitis G” resultó equívoco, la nomenclatura vigente lo denomina pegivirus humano tipo 1 (HPgV-1). Existe además un segundo pegivirus humano (HPgV-2), también sin capacidad de producir enfermedad.
¿Por qué no produce hepatitis?
La clave está en dónde vive el virus. A diferencia del virus de la hepatitis C, el pegivirus humano no se replica en las células del hígado (hepatocitos), sino en células del sistema inmune, como los linfocitos. Al no infectar el hígado, no genera la inflamación que define a una hepatitis.
Por eso, cuando se detecta este virus, no se acompaña de daño hepático:
- No causa hepatitis aguda con consecuencias.
- No produce hepatitis crónica.
- No se ha demostrado que lleve a cirrosis ni a cáncer de hígado.
Algunos reportes muy antiguos, sobre todo en Japón, sugirieron una asociación con hepatitis grave, pero estudios posteriores lo explicaron por las múltiples transfusiones que recibían esos pacientes, no por el virus en sí.
¿Cómo se transmite y qué tan frecuente es?
Se transmite por vías parenterales, de forma parecida a los virus de la hepatitis B y C: transfusiones, exposición a sangre, contacto sexual y de la madre al hijo durante el embarazo o el parto. Está distribuido en todo el mundo, incluido Chile.
De hecho es sorprendentemente común. Se estima que entre el 1 y el 5% de las personas sanas tiene el virus circulando en la sangre, y una proporción mucho mayor ha tenido contacto con él en algún momento. En la mayoría de las personas sanas el virus se elimina solo en uno o dos años.
¿Hay que buscarlo o tratarlo?
No. Como no causa enfermedad, no se justifica pedir su detección en los exámenes de rutina ni existe un tratamiento dirigido contra él. Si por algún motivo se lo detectaron, no requiere seguimiento por el hígado.
Si sus exámenes hepáticos están alterados, la causa hay que buscarla en otra parte (por ejemplo, hígado graso, hepatitis B o C, consumo de alcohol o medicamentos), no en este virus.
Una curiosidad científica: su relación con el VIH
Lo más interesante del pegivirus humano no tiene que ver con el hígado, sino con el VIH. Varios estudios observaron que las personas con VIH que además portaban este virus tendían a vivir más tiempo y a progresar más lentamente hacia el SIDA que quienes no lo tenían.
Se piensa que el pegivirus podría interferir con la replicación del VIH y modular la respuesta inmune, reduciendo la activación del sistema inmunitario. Es un efecto llamativo que sigue siendo motivo de investigación, e incluso ha impulsado la idea de aprovechar el virus con fines terapéuticos. Por ahora es una curiosidad de la ciencia, no un tratamiento disponible.
En resumen
Si le hablaron de “hepatitis G”, puede estar tranquilo: es un nombre heredado de otra época. Se trata de un virus que puede infectar a las personas, pero que no daña el hígado y no requiere tratamiento. Su mayor interés hoy es histórico y científico.
Vea también
Referencias
- Yu Y, et al. Review of human pegivirus: prevalence, transmission, pathogenesis, and clinical implication. Virulence. 2022;13(1):324-341.
- Stapleton JT. GB virus type C/Hepatitis G virus. Semin Liver Dis. 2003;23(2):137-148.
- Xiang J, et al. Effect of coinfection with GB virus C on survival among patients with HIV infection. N Engl J Med. 2001;345(10):707-714.
- Polgreen PM, et al. GB virus type C/hepatitis G virus: a non-pathogenic flavivirus associated with prolonged survival in HIV-infected individuals. Microbes Infect. 2003;5(13):1255-1261.
- Chen S, et al. The second human pegivirus, a non-pathogenic RNA virus with low prevalence and minimal genetic diversity. Viruses. 2022;14(9):1844.