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Si usted vive con VIH y le diagnosticaron hepatitis C, tiene una buena noticia: hoy la hepatitis C se cura igual de bien que en cualquier otra persona. Con los antivirales de acción directa, más del 95% de los pacientes coinfectados eliminan el virus de forma definitiva, las mismas tasas que se logran en quienes solo tienen hepatitis C. El tratamiento dura entre 8 y 12 semanas, se toma en pastillas y se tolera muy bien.
Esto representa un cambio profundo. Hasta hace poco, la coinfección de hepatitis C y VIH se consideraba “difícil de tratar”, porque el único esquema disponible, el interferón con ribavirina, curaba a menos de la mitad de estas personas y causaba efectos adversos importantes. Ese paradigma quedó atrás. Las guías actuales recomiendan tratar la hepatitis C en toda persona con VIH, sin excepciones, y ya no hablan de una “población especial”.
¿Por qué se dan juntas la hepatitis C y el VIH?
La hepatitis C y el VIH comparten vías de transmisión, por eso es frecuente encontrarlas en la misma persona. Las principales son:
- La sangre, sobre todo por compartir material para inyectarse drogas. Es la vía más importante para la hepatitis C.
- La vía sexual, en especial en prácticas con contacto de sangre. El VIH facilita el contagio sexual de la hepatitis C.
- La vía vertical, de la madre al hijo durante el embarazo o el parto, más probable cuando hay VIH no controlado.
Se estima que una parte relevante de las personas con VIH tiene o ha tenido hepatitis C, con cifras muy variables según el país y el grupo. Por esta razón, a toda persona con VIH se le debe buscar hepatitis C al menos una vez, y repetir el examen si persiste el riesgo de exposición.
¿Por qué importa tratarla?
Porque el VIH cambia la evolución natural de la hepatitis C, y casi siempre para peor. En una persona coinfectada, la infección tiene más probabilidad de hacerse crónica, y el daño del hígado avanza más rápido: la fibrosis progresa antes y el riesgo de cirrosis y de cáncer de hígado es mayor. Este avance acelerado es más marcado cuando el VIH no está bien controlado, con recuentos de CD4 bajos, y se agrava con el consumo de alcohol y la edad.
Hoy la enfermedad del hígado es una de las principales causas de enfermedad y muerte en personas con VIH que ya tienen su infección controlada. Curar la hepatitis C frena esa progresión. Una vez que el virus se elimina, el riesgo de complicaciones hepáticas baja de forma clara, y estudios recientes muestran que, tras la curación, las personas con VIH bien tratado tienen un pronóstico comparable al de quienes no lo tienen.
¿Cómo se diagnostica?
El estudio parte con un examen de sangre que busca anticuerpos contra la hepatitis C. Si son positivos, se confirma la infección activa midiendo el material genético del virus (RNA del VHC) mediante PCR. Este segundo paso es clave, porque distingue entre una infección actual y una que ya se resolvió.
En personas con VIH conviene tener presente que, cuando la inmunidad está muy comprometida, en casos poco frecuentes los anticuerpos pueden ser negativos pese a haber infección. Por eso, ante una sospecha fuerte, se justifica medir directamente el RNA del virus aunque los anticuerpos no aparezcan.
Evaluación antes de tratar
Antes de iniciar el tratamiento, su equipo médico necesita conocer bien las dos infecciones. La evaluación incluye:
- El estado del VIH: recuento de CD4, carga viral y qué terapia antirretroviral está recibiendo.
- El estado de la hepatitis C: carga viral y, cuando corresponde, el genotipo del virus.
- El estado del hígado: pruebas hepáticas, hemograma y una estimación de la fibrosis.
Para medir la fibrosis ya casi no se usa la biopsia hepática. Hoy se prefieren los métodos no invasivos, como la elastografía (por ejemplo FibroScan) y los índices de sangre, que estiman el daño del hígado sin necesidad de pinchar. Saber si hay cirrosis es importante, porque puede cambiar la duración del tratamiento y obliga a vigilar el hígado a largo plazo.
Tratamiento
El tratamiento son los antivirales de acción directa (AAD), medicamentos en pastillas que actúan sobre el virus de la hepatitis C y lo eliminan. Los esquemas pangenotípicos, que sirven para todos los genotipos, son los más usados:
- Sofosbuvir con velpatasvir, durante 12 semanas.
- Glecaprevir con pibrentasvir, habitualmente durante 8 semanas en personas sin cirrosis.
Los estudios en personas con VIH confirmaron lo esperado: con estos esquemas la hepatitis C se cura en más del 95% de los casos, con o sin cirrosis, y con muy pocos efectos adversos. La curación se llama respuesta viral sostenida, y significa que el virus sigue indetectable en la sangre tres meses después de terminar el tratamiento. Es una cura definitiva.
El punto clave: las interacciones con la terapia del VIH
Lo más importante en una persona coinfectada es que la terapia del VIH no se suspende. Debe mantenerse durante todo el tratamiento de la hepatitis C, porque un VIH bien controlado es parte de un buen resultado.
El aspecto que exige atención son las interacciones entre los antivirales de la hepatitis C y algunos antirretrovirales del VIH. Ciertas combinaciones pueden aumentar o disminuir los niveles de los medicamentos en la sangre y con eso afectar su seguridad o su eficacia. Por eso, antes de empezar, el equipo médico revisa la terapia antirretroviral y, si es necesario, la ajusta o cambia algún fármaco por un tiempo. Este es un motivo más para que el tratamiento lo coordinen en conjunto el especialista en VIH y el hepatólogo, y para no automedicarse ni suspender remedios por cuenta propia.
Con esta precaución, el tratamiento de la hepatitis C en personas con VIH es tan sencillo y eficaz como en el resto de los pacientes.
¿Y el trasplante de hígado?
El trasplante hepático, que hace años se consideraba contraindicado en personas con VIH, hoy es una alternativa real para quienes desarrollan cirrosis descompensada, siempre que el VIH esté bien controlado. Poder curar la hepatitis C antes o después del trasplante ha mejorado mucho estos resultados.
Lo esencial
La coinfección de hepatitis C y VIH acelera el daño del hígado, pero es curable. Si usted tiene VIH, pida que le busquen hepatitis C. Y si tiene ambas infecciones, sepa que la hepatitis C se puede eliminar con un tratamiento breve, bien tolerado y muy eficaz, manteniendo siempre su terapia del VIH y bajo el control de su equipo médico.
Vea también
Referencias
- Naggie S, et al. Ledipasvir and Sofosbuvir for HCV in Patients Coinfected with HIV-1. N Engl J Med. 2015;373(8):705-713.
- Wyles D, et al. Sofosbuvir and Velpatasvir for the Treatment of Hepatitis C Virus in Patients Coinfected With Human Immunodeficiency Virus Type 1: An Open-Label, Phase 3 Study (ASTRAL-5). Clin Infect Dis. 2017;65(1):6-12.
- Rockstroh JK, et al. Efficacy and Safety of Glecaprevir/Pibrentasvir in Patients Coinfected With Hepatitis C Virus and Human Immunodeficiency Virus Type 1: The EXPEDITION-2 Study. Clin Infect Dis. 2018;67(7):1010-1017.
- Sikavi C, et al. Hepatitis C and human immunodeficiency virus coinfection in the era of direct-acting antiviral agents: No longer a difficult-to-treat population. Hepatology. 2018;67(3):847-857.
- Corma-Gómez A, et al. HIV Infection Is Associated With Lower Risk of Hepatocellular Carcinoma After Sustained Virological Response to Direct-acting Antivirals in HCV Infected Patients With Advanced Fibrosis. Clin Infect Dis. 2021;73(7):e2109-e2116.