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La biopsia hepática es el procedimiento que permite obtener una pequeña muestra del hígado para examinarla al microscopio. Con esa muestra el patólogo puede ver directamente si hay grasa, inflamación o fibrosis (cicatriz), y muchas veces identificar la causa de la enfermedad. Durante décadas fue el examen de referencia para saber en qué etapa estaba una enfermedad del hígado.
Hoy la situación cambió: la biopsia se usa mucho menos que antes. Los métodos no invasivos, como la elastografía (por ejemplo FibroScan) y los índices de sangre (como el FIB-4), permiten estimar la cantidad de fibrosis sin necesidad de pinchar el hígado. Por eso la biopsia se reserva para los casos en que persiste la duda o se sospechan varias causas a la vez.

¿Para qué sirve una biopsia hepática?
La biopsia entrega información que, en algunos casos, ningún otro examen puede dar con la misma certeza. Se resume en tres puntos:
- Diagnóstico. Confirma la sospecha y, cuando conviven varias posibilidades, ayuda a distinguir cuál pesa más. Es útil, por ejemplo, cuando se sospecha hepatitis autoinmune o cuando el cuadro no calza con una sola enfermedad.
- Grado de fibrosis (estadificación). Indica cuánta cicatriz tiene el hígado, desde un tejido normal hasta la cirrosis. Esta es la información más relevante, porque define el pronóstico y orienta el tratamiento.
- Grado de actividad. Muestra cuánta inflamación hay en ese momento, lo que da una idea de la velocidad a la que puede avanzar la enfermedad.
¿Por qué se usa menos que antes?
Porque la mayor parte de lo que buscábamos con la biopsia, sobre todo estimar la fibrosis, hoy se puede obtener sin pinchar el hígado. Las guías actuales de hepatología recomiendan partir por los métodos no invasivos:
- Índices de sangre, como el FIB-4, que combina la edad, las transaminasas y las plaquetas en una fórmula simple. Es barato y se puede calcular con exámenes de rutina.
- Elastografía, como el FibroScan (elastografía de transición) o la elastografía por ecografía, que mide la rigidez del hígado: mientras más fibrosis, más rígido está.
Estos métodos son especialmente confiables en dos extremos: para descartar fibrosis avanzada en la mayoría de las personas y para confirmarla cuando los valores son claramente altos. Además tienen ventajas evidentes: no duelen, no requieren pinchar el hígado, no tienen riesgo de hemorragia y se pueden repetir en el tiempo para seguir la evolución. Por todo esto, en enfermedades tan frecuentes como el hígado graso la biopsia dejó de ser el primer paso.
La biopsia queda entonces para situaciones concretas: cuando los métodos no invasivos dan resultados discordantes o intermedios, cuando se sospecha más de una enfermedad al mismo tiempo, o cuando el resultado va a cambiar de verdad la conducta (por ejemplo, decidir un tratamiento inmunosupresor en una hepatitis autoinmune).
¿Cómo se hace?
La forma más habitual es la biopsia percutánea, es decir, a través de la piel. Se puede realizar de forma ambulatoria o con una hospitalización corta, de una noche. El paciente llega en ayunas. Primero se ubica la mejor zona del costado derecho, guiándose por la percusión o, cada vez más, por una ecografía. Luego se infiltra la piel con anestesia local y se introduce una aguja fina que obtiene un pequeño cilindro de tejido. La toma de la muestra en sí dura menos de un segundo.
Existen otras vías cuando la percutánea no es la mejor opción:
- Biopsia transyugular. A través de un catéter que entra por la vena yugular del cuello se llega hasta el hígado por dentro de una vena. Tiene menor riesgo de sangrado, por lo que es especialmente útil en personas con problemas de coagulación o con ascitis. Su desventaja es que la muestra suele ser más pequeña.
- Biopsia laparoscópica o durante una cirugía. Permite ver directamente la superficie del hígado y controlar mejor el sitio de punción. Se usa sobre todo cuando la persona ya va a operarse por otro motivo.
- Biopsia guiada por endosonografía. Se realiza durante una ecoendoscopía, introduciendo un endoscopio por la boca hasta el estómago o el duodeno. Desde allí, guiado por ecografía, se pasa una aguja fina para obtener una muestra del hígado.
¿Qué riesgos tiene?
La biopsia hepática es un procedimiento rutinario que, en manos experimentadas, tiene un riesgo bajo de complicaciones. Aun así, no es un examen inocuo, y ese es otro motivo por el que se prefiere lo no invasivo cuando alcanza.
La complicación más importante es la hemorragia, que ocurre en menos del 1% de los casos. Es más frecuente en personas con problemas de coagulación y en quienes tienen tumores del hígado. Otras complicaciones, menos frecuentes, son la punción de órganos vecinos (vesícula, riñón, pulmón) y la infección. En situaciones muy excepcionales alguna de estas complicaciones puede requerir una transfusión o un procedimiento para resolverla.
Para reducir el riesgo de sangrado se revisa la coagulación antes del examen y se recomienda suspender la aspirina y los antiinflamatorios durante la semana previa, según indique su médico.
¿Cómo son los cuidados después?
Después del procedimiento la persona permanece en reposo y en observación por algunas horas, habitualmente recostada sobre el lado derecho. Es normal sentir un dolor leve a moderado en el costado derecho o referido al hombro derecho; se maneja bien con analgésicos comunes.
Al volver a casa conviene evitar esfuerzos físicos y levantar peso durante unos días. Debe consultar de inmediato si aparece dolor abdominal intenso, mareo, desmayo, fiebre o dificultad para respirar, ya que pueden ser señales de una complicación.
¿Necesito una biopsia?
La biopsia hepática sigue siendo una herramienta valiosa y muy segura en manos expertas, pero ya no es el primer paso para evaluar el hígado. Hoy la fibrosis se estima primero con exámenes de sangre y elastografía, y la biopsia se reserva para los casos de duda o cuando su resultado va a cambiar el tratamiento. Si le han recomendado una, su médico le explicará por qué en su caso aporta más de lo que se puede obtener sin pinchar.
Vea también
Referencias
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- Patel K, et al. Accuracy of blood-based biomarkers for staging liver fibrosis in chronic liver disease: A systematic review supporting the AASLD Practice Guideline. Hepatology. 2025;81(1):358-379.
- EASL Clinical Practice Guidelines on non-invasive tests for evaluation of liver disease severity and prognosis - 2021 update. J Hepatol. 2021;75(3):659-689.
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