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Si usted tiene hepatitis C y está embarazada o piensa embarazarse, la buena noticia es que el riesgo de contagiar al bebé es bajo, cercano al 5%. La mayoría de los hijos de madres con hepatitis C nacen sin la infección, y el embarazo por sí solo no empeora la enfermedad del hígado.

La hepatitis C es una infección del hígado causada por un virus que se transmite por la sangre. Muchas personas la tienen sin saberlo, porque durante años no produce síntomas. Cuando una mujer con hepatitis C se embaraza surgen preguntas concretas: si el bebé se va a contagiar, si se puede tratar, cómo debe ser el parto y si podrá amamantar. Este artículo responde esas dudas con la información actual.
¿Le puede transmitir la hepatitis C a su bebé?
El principal riesgo es la transmisión vertical, es decir, el paso del virus de la madre al hijo. Ocurre alrededor del parto y no atraviesa la placenta como una regla general. El riesgo promedio es de aproximadamente 5%. Una revisión que reunió más de cien estudios estimó una tasa cercana al 6% en madres con virus detectable en la sangre y sin VIH.
Dicho de otra forma, más de 19 de cada 20 bebés de madres con hepatitis C no quedan infectados. El riesgo no es igual para todas y aumenta en dos situaciones:
- Coinfección con VIH. Tener VIH junto a la hepatitis C aproximadamente duplica el riesgo de transmisión al bebé.
- Carga viral alta. Mientras más virus circula en la sangre de la madre (mayor carga viral), mayor es la probabilidad de transmisión. Si el PCR es negativo (no hay virus detectable), el riesgo de contagiar al hijo es muy bajo.
La lactancia no aumenta el riesgo de transmisión, y la vía del parto tampoco lo modifica de manera relevante en madres sin VIH.
¿A quién se le debe hacer el examen de hepatitis C?
La recomendación actual es tamizar la hepatitis C en cada embarazo, es decir, ofrecer el examen a todas las embarazadas y no solo a las que tienen factores de riesgo. El motivo es simple: muchas mujeres portan el virus sin saberlo y sin antecedentes que hagan sospecharlo. Este tamizaje universal es hoy la conducta que recomiendan las guías de medicina materno-fetal.
El examen inicial es la detección de anticuerpos anti-hepatitis C en la sangre, muy sensible. Un resultado negativo descarta la enfermedad en la práctica. Si los anticuerpos salen positivos, debe confirmarse con la detección del virus mediante PCR (que mide el material genético del virus), porque hay personas que tuvieron el virus y lo eliminaron, y en ellas los anticuerpos siguen positivos aunque ya no estén infectadas.
Conviene recordar que durante el embarazo las transaminasas tienden a bajar en mujeres con hepatitis C, de modo que un resultado normal no descarta la infección.
¿Se puede tratar la hepatitis C durante el embarazo?
La hepatitis C se cura hoy con antivirales de acción directa, tratamientos orales de 8 a 12 semanas, muy eficaces y bien tolerados. Sin embargo, estos medicamentos no se administran durante el embarazo, porque todavía faltan datos de seguridad para el bebé en desarrollo. Por eso no se inician antivirales en una mujer embarazada fuera de un estudio clínico.
Lo ideal es ordenar los tiempos:
- Si una mujer con hepatitis C planea embarazarse, lo mejor es tratarse y curarse antes de buscar el embarazo. Una vez curada, no hay riesgo de transmitir el virus al futuro hijo.
- Si el diagnóstico se hace durante el embarazo, el tratamiento se posterga para después del parto. El posparto es una buena oportunidad para tratar y curar la infección, además de proteger embarazos futuros.
Si usted quedó embarazada mientras tomaba antivirales, no se alarme, pero converse pronto con su médico para decidir en conjunto si conviene continuar o suspender el tratamiento.
No existe ninguna vacuna contra la hepatitis C ni una inmunoglobulina o antiviral que se pueda dar al recién nacido para prevenir el contagio. Sí se recomienda, en cambio, vacunar contra la hepatitis A y la hepatitis B a la madre con hepatitis C que no sea inmune, y descartar otras infecciones de transmisión sexual.
¿Cómo debe ser el parto?
La cesárea no se indica solo por tener hepatitis C. La vía del parto se decide por motivos obstétricos habituales, igual que en cualquier embarazada. En madres sin VIH, el riesgo de transmisión es parecido en parto vaginal y en cesárea.
Durante el trabajo de parto se recomienda evitar el monitoreo fetal invasivo (los electrodos que se fijan al cuero cabelludo del bebé) y la rotura artificial temprana de las membranas, salvo que sean necesarios, porque podrían aumentar el contacto del bebé con la sangre materna.
¿Puede amamantar?
Sí. La hepatitis C no contraindica la lactancia y no altera las recomendaciones habituales de amamantar. La única precaución es suspender temporalmente el pecho afectado si hay grietas sangrantes en el pezón, porque en esa situación puede haber contacto con sangre. Una vez cicatrizadas, se retoma la lactancia sin problema.
¿Cómo se controla al recién nacido?
Todos los recién nacidos de madre con hepatitis C llevan en su sangre los anticuerpos de la madre, aunque no estén infectados. Por eso el estudio del bebé tiene sus tiempos:
- Los anticuerpos anti-hepatitis C recién sirven para descartar la infección a partir de los 18 meses de vida, cuando ya desaparecieron los anticuerpos maternos.
- Como alternativa para un diagnóstico más temprano, se puede medir el virus por PCR a partir de los 2 a 6 meses de edad.
Los niños que sí adquieren la infección suelen tener un curso benigno, sin síntomas y con transaminasas normales o levemente elevadas durante la infancia. Además, hoy existen tratamientos curativos aprobados para niños, de modo que un diagnóstico oportuno permite planificar su cura.
¿La hepatitis C afecta al embarazo?
En general la enfermedad del hígado se mantiene estable durante el embarazo y no aumenta el riesgo de malformaciones. Se ha descrito una asociación con parto prematuro y menor peso al nacer, por lo que el control del embarazo debe ser el habitual y atento. Es muy poco frecuente encontrar una enfermedad hepática avanzada (cirrosis) en una embarazada con hepatitis C.
Recomendaciones prácticas
Si a usted le detectan hepatitis C durante el embarazo:
- Confírmese con PCR para saber si el virus está activo.
- Complete el estudio: VIH, hepatitis B y otras infecciones de transmisión sexual, pruebas hepáticas y evaluación por un hepatólogo.
- El parto se decide por indicaciones obstétricas; la hepatitis C no obliga a cesárea.
- Puede amamantar, salvo grietas sangrantes en el pezón.
- Planifique el tratamiento antiviral para después del parto, que hoy cura la infección en la gran mayoría de los casos.
- Controle al recién nacido con los exámenes en los tiempos indicados.
Vea también
Referencias
- Society for Maternal-Fetal Medicine. Consult Series #56: Hepatitis C in pregnancy, updated guidelines. Am J Obstet Gynecol. 2021;225(3):B8-B18.
- Benova L, et al. Vertical transmission of hepatitis C virus: systematic review and meta-analysis. Clin Infect Dis. 2014;59(6):765-773.
- Deng S, et al. Hepatitis C viral load and mother-to-child transmission: a systematic review and meta-analysis. J Gastroenterol Hepatol. 2023;38(2):177-186.
- US Preventive Services Task Force. Screening for Hepatitis C Virus Infection in Adolescents and Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2020;323(10):970-975.
- Rios J, et al. Overview of Hepatitis C in Pregnancy: Screening, Management, and Treatment. J Pediatric Infect Dis Soc. 2024;13(Suppl 5):S171-S178.