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Que un producto sea natural no significa que sea inocuo. Las hierbas, extractos concentrados, suplementos para adelgazar y productos deportivos pueden causar inflamación del hígado. La mayoría de las personas los usa sin problemas, pero algunas desarrollan una lesión grave e impredecible.

El diagnóstico puede ser difícil porque no existe un examen único que identifique al suplemento responsable. La información más útil es una lista completa de todo lo consumido durante los meses anteriores, junto con las fechas de inicio y suspensión.

¿Qué productos se han asociado a daño hepático?

Los reportes incluyen una gran variedad de productos. Entre los grupos que merecen mayor precaución están:

  • Mezclas para bajar de peso o “quemar grasa”.
  • Suplementos para aumentar masa muscular, algunos contaminados con esteroides anabólicos.
  • Extracto concentrado de té verde, sobre todo en dosis altas y en ayunas.
  • Productos de medicina tradicional con múltiples hierbas.
  • Altas dosis de vitamina A o niacina.
  • Preparados que no declaran con claridad todos sus ingredientes.

No todas las marcas ni todas las dosis tienen el mismo riesgo. El problema es que la composición puede variar entre lotes, y la etiqueta no siempre refleja lo que contiene el frasco.

¿Qué síntomas produce?

La lesión puede parecerse a una hepatitis viral o a una obstrucción de la bilis. Consulte si después de iniciar un suplemento presenta:

  • Cansancio intenso, náuseas o falta de apetito.
  • Ictericia, con piel u ojos amarillos.
  • Coluria u orina muy oscura.
  • Prurito generalizado.
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen.

Algunas personas no tienen síntomas y el problema aparece solo como transaminasas elevadas. En casos poco frecuentes puede producirse falla hepática aguda.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El médico revisa el momento en que comenzó cada producto, el patrón de los exámenes y la evolución después de suspenderlo. También debe descartar otras causas, como hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C, enfermedades autoinmunes y obstrucción biliar.

Lleve a la consulta los envases o fotografías de las etiquetas. Anote productos que no considera “medicamentos”, como tés, polvos, gotas, vitaminas, preparados magistrales y suplementos comprados por internet.

¿Qué debo hacer si sospecho un suplemento?

Suspenda el producto sospechoso y consulte, especialmente si hay ictericia, vómitos o decaimiento marcado. No lo reinicie para “comprobar” si era la causa: una segunda exposición puede provocar una reacción más rápida y grave.

No existe un antídoto general para este tipo de lesión. El tratamiento consiste en retirar el producto, controlar los exámenes y tratar las complicaciones. La mayoría se recupera, pero la normalización puede tardar semanas o meses.

¿Sirven los llamados protectores hepáticos?

No hay un suplemento capaz de “limpiar” el hígado o neutralizar de forma confiable el daño de otros productos. Agregar nuevas hierbas cuando las transaminasas están elevadas puede confundir el diagnóstico y aumentar el riesgo.

Antes de usar un suplemento, revise con su médico si realmente existe una indicación, si interactúa con sus medicamentos y si cuenta con una composición y un control de calidad confiables. Esta precaución es especialmente importante si usted ya tiene cirrosis, hepatitis crónica, embarazo o está esperando un trasplante.

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Referencias

  1. Fontana RJ, Liou I, Reuben A, et al. AASLD practice guidance on drug, herbal, and dietary supplement-induced liver injury. Hepatology. 2023;77(3):1036-1065.
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