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Que una ecografía informe hígado graso significa que detectó una acumulación de grasa dentro del hígado. Es un hallazgo muy frecuente y, en la mayoría de las personas, no indica una enfermedad grave. Tampoco conviene ignorarlo: la ecografía confirma la grasa, pero no permite saber con suficiente precisión si existe inflamación o fibrosis.

Si a usted le encontraron hígado graso, el paso siguiente no suele ser repetir la ecografía. Lo útil es buscar la causa, revisar sus factores metabólicos y estimar el riesgo de fibrosis con exámenes simples. En muchos casos esto puede hacerse en atención primaria.

¿Qué significa el resultado de la ecografía?

La grasa hace que el hígado se vea más brillante que el riñón. El informe puede describir esteatosis leve, moderada o severa, pero esa graduación no mide el daño ni predice por sí sola el pronóstico. Una persona con mucha grasa puede tener poca fibrosis, mientras otra con una ecografía poco llamativa puede presentar una enfermedad más avanzada.

Hoy la forma más frecuente de hígado graso se llama esteatosis hepática metabólica (MASLD). Suele acompañar al sobrepeso, la diabetes o prediabetes, la presión alta y el colesterol o los triglicéridos elevados. También puede aparecer en personas delgadas.

¿Qué exámenes conviene pedir?

La evaluación inicial suele incluir:

  • Transaminasas ALT y AST, GGT, fosfatasas alcalinas y bilirrubina.
  • Hemograma con recuento de plaquetas.
  • Glicemia o hemoglobina glicosilada, colesterol y triglicéridos.
  • Exámenes para hepatitis B y hepatitis C, según sus antecedentes y la evaluación médica.
  • Revisión del consumo de alcohol, medicamentos, hierbas y suplementos.

Las transaminasas pueden ser normales aunque exista hígado graso o fibrosis. Por eso un resultado normal no cierra el estudio.

Lo más importante es evaluar la fibrosis

La fibrosis es la cicatriz que se forma cuando el hígado sufre daño durante años. Es el dato que mejor permite distinguir a quienes tienen un cuadro de bajo riesgo de quienes necesitan una evaluación más estrecha.

El primer paso suele ser calcular el FIB-4, un índice que utiliza la edad, la ALT, la AST y las plaquetas. Si el resultado es bajo, habitualmente basta con tratar los factores metabólicos y repetir la evaluación en el plazo que indique su médico. Si es intermedio o alto, puede ser útil una elastografía hepática, como FibroScan, que mide la rigidez del hígado.

La biopsia hepática se reserva para situaciones seleccionadas, cuando los métodos no invasivos no aclaran el diagnóstico o se sospecha otra enfermedad.

¿Cómo se trata?

No existe una medida única. El tratamiento busca mejorar la salud metabólica y reducir el daño del hígado:

  • Bajar de peso en forma gradual si existe sobrepeso. Una reducción sostenida del 7 al 10% puede mejorar la inflamación y la fibrosis.
  • Realizar actividad física regular, combinando ejercicio aeróbico y de fuerza según su capacidad.
  • Disminuir bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados y exceso de harinas refinadas.
  • Controlar la diabetes, el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial.
  • Evitar el alcohol mientras se completa la evaluación, sobre todo si las transaminasas están elevadas o existe fibrosis.

No se recomienda tomar “protectores hepáticos” ni suplementos por cuenta propia. Algunos no han demostrado beneficio y otros pueden dañar el hígado.

¿Cuándo debería consultar a un especialista?

Conviene consultar a un gastroenterólogo o hepatólogo si el FIB-4 o la elastografía sugieren fibrosis, si las transaminasas permanecen elevadas, si las plaquetas están bajas o si existen dudas sobre la causa. La presencia de ictericia, líquido en el abdomen, confusión, sangrado digestivo o baja de peso no explicada requiere una evaluación pronta.

Para la mayoría de las personas, el hallazgo de hígado graso es una oportunidad para actuar antes de que aparezca daño permanente.

Vea también

Referencias

  1. Rinella ME, Neuschwander-Tetri BA, Siddiqui MS, et al. AASLD Practice Guidance on the clinical assessment and management of nonalcoholic fatty liver disease. Hepatology. 2023;77(5):1797-1835.
  2. European Association for the Study of the Liver, European Association for the Study of Diabetes, European Association for the Study of Obesity. EASL-EASD-EASO Clinical Practice Guidelines on the management of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD). J Hepatol. 2024;81(3):492-542.
  3. Kanwal F, Shubrook JH, Adams LA, et al. Clinical Care Pathway for the Risk Stratification and Management of Patients With Nonalcoholic Fatty Liver Disease. Gastroenterology. 2021;161(5):1657-1669.
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