En esta página
La detección precoz de la hepatitis C consiste en hacerse un examen de sangre sencillo, el test de anticuerpos anti-VHC, para saber si alguna vez estuvo en contacto con el virus. La recomendación actual es clara: todo adulto debería hacerse este test al menos una vez en la vida, aunque se sienta perfectamente sano y no tenga ningún factor de riesgo conocido.
¿Por qué tanto énfasis en buscarla? Porque la hepatitis C es una enfermedad silenciosa que hoy es curable. Detectarla a tiempo permite tratarla y curarla antes de que el virus dañe el hígado, evitando la cirrosis y el cáncer de hígado. Encontrarla tarde, en cambio, cuando el daño ya está hecho, cambia por completo el pronóstico.
¿Por qué importa detectarla a tiempo?
La hepatitis C tiene una característica que la hace peligrosa: no da síntomas durante años o incluso décadas. Durante todo ese tiempo la persona se siente bien y no sospecha nada, mientras el virus daña el hígado de forma lenta y silenciosa. Muchos se enteran de que la tienen recién cuando aparecen las complicaciones, 20 o 30 años después del contagio.
La buena noticia es que el panorama cambió por completo. Los tratamientos actuales, los antivirales de acción directa, curan la infección en más del 95% de los casos, con pastillas por vía oral durante 8 a 12 semanas y muy pocos efectos secundarios. Curar la hepatitis C detiene el daño del hígado y reduce el riesgo de cirrosis, cáncer y la necesidad de un trasplante.
El problema es que no se puede curar lo que no se sabe que se tiene. Por eso la detección precoz es la pieza que falta: una infección encontrada a tiempo se cura casi siempre y con facilidad, mientras que una descubierta en etapa de cirrosis avanzada es mucho más difícil de manejar.
¿A quién se le recomienda el test?
Durante años el tamizaje se ofrecía solo a quienes tenían factores de riesgo. Ese enfoque dejaba fuera a muchas personas infectadas, porque una proporción importante, hasta cerca del 40% en nuestro medio, no recuerda ni tiene ninguno de los factores de riesgo clásicos.
Por eso las guías actuales recomiendan un tamizaje más amplio:
- Al menos una vez en la vida a todos los adultos. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) recomienda tamizar a todos los adultos entre 18 y 79 años, y las guías de las sociedades de hepatología e infectología (AASLD-IDSA) insisten en el tamizaje universal.
- De forma repetida en poblaciones de mayor riesgo, mientras persista la exposición. Esto incluye a personas que se inyectan o se han inyectado drogas, quienes recibieron transfusiones antes de 1996, personas en diálisis, con VIH, o con exposición a sangre por procedimientos médicos con material no estéril.
- A las embarazadas, en cada embarazo.
Si usted nunca se ha hecho este examen, es muy razonable pedirlo, sin importar cómo se sienta.
¿Cómo es el test?
La detección se hace en dos pasos, y ambos son exámenes de sangre:
- Anticuerpos anti-VHC. Es el examen inicial. Detecta si el sistema inmune estuvo en contacto con el virus alguna vez. Si es negativo, en general no hay infección y no se necesita más (salvo exposición reciente o riesgo continuo). Si es positivo, se pasa al segundo paso.
- Carga viral (ARN del VHC). Confirma si el virus está presente y activo en la sangre en este momento. Este paso es indispensable, porque un anticuerpo positivo solo indica contacto previo: algunas personas se curaron espontáneamente o ya fueron tratadas, y en ellas el virus ya no está. Una carga viral positiva confirma la infección actual y es la que indica que hay que tratar.
En resumen, un anticuerpo positivo no significa por sí solo que la enfermedad esté activa; se necesita la carga viral para confirmarlo.
La meta de eliminación de la OMS para 2030
La Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó como meta eliminar la hepatitis C como problema de salud pública para 2030, con objetivos concretos de diagnosticar al menos al 80% de las personas infectadas y tratar a la gran mayoría de ellas. Se estima que en el mundo hay decenas de millones de personas con hepatitis C, y muchas todavía no lo saben.
Alcanzar esa meta depende de una condición básica: encontrar a los infectados. Por eso el tamizaje amplio y la detección precoz son la estrategia central de la eliminación. Sin diagnóstico no hay tratamiento, y sin tratamiento no hay eliminación.
La hepatitis C en Chile
En Chile la hepatitis C está incluida en las Garantías Explícitas en Salud (GES/AUGE), lo que asegura el acceso al diagnóstico y al tratamiento con antivirales de acción directa tanto en FONASA como en las isapres. El país ha adherido a la meta de eliminación de la OMS, y el desafío principal sigue siendo el mismo que en el resto del mundo: buscar activamente a las personas infectadas que aún no han sido diagnosticadas.
Qué hacer: pídalo a su médico
El mensaje es sencillo. Si usted es adulto y nunca se ha hecho el test de la hepatitis C, pídaselo a su médico en su próximo control. Es un examen de sangre simple, y si sale positivo hoy existe un tratamiento que cura la enfermedad. Detectarla a tiempo es la mejor forma de proteger su hígado.
Vea también
Referencias
- US Preventive Services Task Force. Screening for Hepatitis C Virus Infection in Adolescents and Adults: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2020;323(10):970-975.
- Bhattacharya D, et al. Hepatitis C Guidance 2023 Update: AASLD-IDSA Recommendations for Testing, Managing, and Treating Hepatitis C Virus Infection. Clin Infect Dis. 2023;ciad319.
- Martinello M, Solomon SS, Terrault NA, Dore GJ. Hepatitis C. Lancet. 2023;402(10407):1085-1096.
- D'Ambrosio R, et al. Prevalence of HCV infection in Europe in the DAA era: Review. Liver Int. 2024;44(7):1548-1563.