En esta página

Si en una ecografía o un escáner le encontraron un hemangioma hepático, la noticia de fondo es tranquilizadora: se trata del tumor benigno más frecuente del hígado, no es un cáncer y no se transforma en cáncer. En la inmensa mayoría de las personas no da ningún síntoma, no requiere tratamiento y ni siquiera necesita controles de por vida.

Un hemangioma, también llamado hemangioma cavernoso, no es en realidad un tumor en el sentido habitual, sino una malformación de vasos sanguíneos dentro del hígado, una especie de ovillo de pequeños vasos presente desde el nacimiento. Su única importancia práctica suele ser distinguirlo con seguridad de otras lesiones, algo que hoy se logra bien con imágenes. Solo los hemangiomas grandes o los que dan síntomas requieren una evaluación más detallada.

Hemangioma hepático en una imagen de resonancia magnética

¿Qué tan frecuente es?

Muy frecuente. Se estima que entre un 0,4 y un 20% de las personas tiene un hemangioma hepático, según cómo se busque, y es más común en mujeres. Suele encontrarse por casualidad en un examen de imágenes pedido por otro motivo, la mayoría de las veces entre los 30 y los 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. La mayoría son pequeños y únicos, pero no es raro tener más de uno.

¿Por qué se produce?

No se conoce bien la causa. Se considera una malformación vascular congénita, es decir, presente desde antes de nacer, que crece por dilatación lenta de sus vasos y no por multiplicación de células como un cáncer. Por eso su comportamiento es tan estable.

Se ha planteado que las hormonas femeninas (estrógenos) podrían influir en su crecimiento, a partir de reportes de aumento de tamaño durante el embarazo o con anticonceptivos. La evidencia es limitada y no todos los hemangiomas responden a hormonas, por lo que en la práctica esto rara vez cambia las recomendaciones.

¿Da síntomas?

Casi nunca. La gran mayoría de los hemangiomas no produce ninguna molestia y es un hallazgo casual. Es muy improbable que una lesión de menos de 4 a 5 cm cause síntomas.

Cuando sí los hay, lo más frecuente es un dolor o malestar en la parte alta del abdomen, a veces con sensación de saciedad temprana o de bulto. Conviene ser cauto al atribuir el dolor al hemangioma, porque en más de la mitad de los casos el dolor tiene otra causa, muchas veces un síndrome de intestino irritable. De forma excepcional un hemangioma grande puede complicarse con una trombosis o un sangrado dentro de la lesión, que se manifiesta como dolor abdominal agudo.

El síndrome de Kasabach-Merritt es una situación rara y distinta, propia de hemangiomas gigantes en lactantes, que provoca alteraciones de la coagulación. No es lo que ocurre con el hemangioma habitual del adulto.

¿Puede crecer o romperse?

En general, no. Los estudios de seguimiento muestran que más del 80% de los hemangiomas mantiene su tamaño estable con los años. Solo una pequeña proporción crece de forma lenta, y la ruptura espontánea es algo excepcional, prácticamente limitado a lesiones grandes (mayores de 5 cm) y de ubicación periférica. Este riesgo tan bajo es la razón por la que casi nunca se opera un hemangioma solo por su tamaño.

¿Cómo se diagnostica?

El hemangioma tiene características muy sugerentes en las imágenes, lo que muchas veces permite confirmarlo sin necesidad de biopsia.

  • Ecografía: suele verse como una lesión bien delimitada e hiperecogénica (más “brillante” que el hígado). Cuando hay hígado graso, puede verse al revés, más oscuro que el tejido de alrededor. En una persona sin cirrosis, sin cáncer conocido y con una lesión pequeña y típica, a veces no se requieren más exámenes.
  • Resonancia magnética (RM): es el examen de referencia. El hemangioma se ve hipointenso en las secuencias T1 e intensamente hiperintenso en T2, y con contraste muestra un patrón de relleno muy característico, que comienza por los bordes y avanza hacia el centro. Este comportamiento permite el diagnóstico con gran seguridad.
  • Tomografía computada (TC) con contraste: muestra el mismo patrón de impregnación progresiva desde la periferia hacia el centro y es una buena alternativa cuando la RM no está disponible.

La biopsia casi nunca se recomienda cuando se sospecha un hemangioma, porque las imágenes suelen bastar y el pinchazo de una lesión llena de vasos conlleva riesgo de sangrado.

¿Cómo se diferencia de otras lesiones del hígado?

El principal objetivo del estudio es confirmar que la lesión es benigna y distinguirla de otras. Las que más se consideran en el diagnóstico diferencial son la hiperplasia nodular focal y el adenoma hepático, ambos también benignos, además del quiste hepático simple. En personas con cirrosis o con un cáncer conocido en otro órgano, el estudio es más cuidadoso para descartar un hepatocarcinoma o una metástasis. En la mayoría de los casos, el patrón en la resonancia resuelve la duda.

¿Necesita tratamiento?

En la gran mayoría de las personas, no. Un hemangioma pequeño, típico y sin síntomas no requiere tratamiento ni seguimiento con imágenes, y no impone ninguna restricción en la vida diaria. Puede hacer deporte, viajar y llevar una vida normal.

Los hemangiomas grandes a veces se controlan con una imagen a los pocos meses o al año para confirmar que se mantienen estables. Si son claramente estables, no hace falta seguir controlándolos de por vida.

La cirugía se reserva para los pocos casos con síntomas persistentes y claramente atribuibles a la lesión, o con complicaciones. Antes de operar es fundamental confirmar que el dolor viene realmente del hemangioma, porque cuando no es así, la molestia continúa después de la cirugía. La operación puede ser una resección o una enucleación (sacar la lesión respetando el resto del hígado), y en hemangiomas gigantes muy seleccionados existe la opción del trasplante hepático. Otras técnicas, como la embolización, se usan en situaciones puntuales.

Respecto del embarazo y los anticonceptivos con estrógenos, no hay motivo para prohibirlos por tener un hemangioma pequeño. Si la lesión es grande, conviene conversarlo con su médico, aunque la mayoría de las mujeres cursa el embarazo sin problemas.

Vea también

Referencias

  1. Frenette C, et al. ACG Clinical Guideline: Focal Liver Lesions. Am J Gastroenterol. 2024;119(7):1235-1271.
  2. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines on the management of benign liver tumours. J Hepatol. 2016;65(2):386-398.
  3. Aziz H, et al. A Comprehensive Review of Hepatic Hemangioma Management. J Gastrointest Surg. 2022;26(9):1998-2007.
  4. Reguram R, et al. Practical approach to diagnose and manage benign liver masses. Hepatol Commun. 2024;8(11):e0560.
Ver más de Tumores del hígado