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Hepatotoxicidad por Paracetamol
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El paracetamol fue introducido hace
medio siglo, considerándose un analgésico eficaz y seguro.
Sin embargo, desde la primera descripción de hepatotoxicidad
en 1966 (1), se ha acumulado un
conocimiento considerable acerca de su patogenia y
tratamiento. En la actualidad la toxicidad es una causa
considerable de mortalidad por intoxicación en muchos
países. Su pronóstico depende en forma importante de su
reconocimiento oportuno y del inicio de las medidas
terapéuticas específicas en forma temprana.
Farmacocinética
La dosis terapéutica de paracetamol es
de 10 a 15 mg/Kg en niños y 250 a 1000 mg en adultos, siendo
la dosis máxima recomendada 80 mg/Kg en niños y 4 g en
adultos por día. La dosis tóxica mínima es de 150 mg/Kg para
niños y 10 g para adultos, sin embargo esta dosis puede
variar dependiendo de los niveles basales de glutatión entre
otros factores. El paracetamol se absorbe rápidamente,
alcanzando concentraciones máximas en plasma a las 2 horas
de ingerido. La concentración plasmática terapéutica es de
10 a 20 µg/mL. La vida media del paracetamol es de 2 a 4
horas.
Patogenia de la toxicidad
En condiciones normales el paracetamol
es glucuronizado y sulfatado en el hígado en un 90% y luego
eliminado por vía urinaria. Del 10% restante, la mitad es
excretada directamente por los riñones y la otra mitad es
metabolizada por el citocromo P450. La subfamilias CYP2E1,
1A1 y 3A4 de este citocromo transforman al paracetamol en N-acetil-p-benzoquinonemina
(NAPQI), un metabolito intermedio altamente reactivo y
electrofílico. Este compuesto es capaz de unirse
covalentemente a macromoléculas del hepatocito, produciendo
stress oxidativo y necrosis hepatocelular. NAPQI es
conjugado rápidamente con glutatión, formando cisteína y
mercaptano, que no son tóxicos. Cuando hay una sobredosis de
paracetamol, las otras vías se saturan y una proporción
mayor del medicamento va a la vía del citocromo. Cuando las
reservas de glutatión se depletan en un 70%, NAPQI comienza
a acumularse produciendo daño hepatocelular
(2).
De lo anterior se desprenden los
factores que pueden influir en la toxicidad por paracetamol:
- Inducción del citocromo P450:
Puede ser por otros medicamentos o por consumo
crónico de alcohol. Es interesante notar que la ingesta
aguda de alcohol puede ser incluso protectora frente al
daño por paracetamol, ya que compite en su metabolismo
por CYP2E1, disminuyendo la producción de NAPQI
(3).
- Depleción de glutatión:
Períodos de ayuno y desnutrición, condiciones frecuentes
en el alcoholismo, pueden llevar a depleción de
glutatión y aumento del riesgo de toxicidad por
paracetamol (4).
- Factores genéticos: Los
polimorfismos existentes en los diferentes citocromos
pueden explicar diferencias en la susceptibilidad a la
intoxicación. Asimismo, se ha reportado que la
glucuronización disminuida en el síndrome de Gilbert
aumenta la toxicidad por paracetamol.
Manifestaciones clínicas
Si bien las manifestaciones tempranas
de toxicidad por paracetamol son leves e inespecíficas (y no
predicen la gravedad de la hepatotoxicidad), son importantes
de reconocer tempranamente.
- Etapa I (primeras 24 h):
Puede haber náuseas, vómitos, letargia, aunque puede ser
completamente asintomático.
- Etapa II (24 a 72 h):
Comienzan las evidencias de hepatotoxicidad en los
exámenes de laboratorio, al mismo tiempo que los
síntomas iniciales pueden cambiar por dolor en
hipocondro derecho, con hepatomegalia. Puede aparecer
concomitantemente oliguria y pancreatitis.
- Etapa III (72 a 96 h): Se
llega al máximo de elevación de transaminasas, llegando
en ocasiones a exceder de 10.000 IU/mL. Clínicamente
puede haber ictericia,
encefalopatía y coagulopatía. El
25 a 50% de los afectados presenta concomitantemente
insuficiencia renal por necrosis tubular aguda.
- Etapa IV (4 días a 2 semanas):
Los pacientes que sobreviven la etapa anterior
entran a una etapa de recuperación cuya duración depende
de la gravedad del compromiso inicial. Los cambios
histológicos afectan preferentemente a la zona III (centrolobulillar),
que es la de mayor concentración de CYP2E1. No hay casos
reportados de daño hepático crónico por paracetamol.
Diagnóstico
En el manejo inicial es crucial
intentar determinar la dosis ingerida y el tiempo de
evolución. Cuando la ingestión es con fines suicidas, debe
buscarse la presencia de otras sustancias tóxicas
concomitantes.
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Nomograma de
Rumack-Matthew para determinar la el riesgo de
hepatotoxicidad por paracetamol en relación al nivel
plasmático y el tiempo trasncurrido desde la
ingesta. |
Después de una sobredosis, se debe
medir niveles sanguíneos entre las 4 y 24 horas de la
ingestión. Niveles tomados antes de las 4 horas no son
confiables para la toma de decisiones. El valor obtenido
debe evaluarse de acuerdo al nomograma de Rumack-Matthew
(ver figura) (5).
El diagnóstico de toxicidad por uso
crónico de paracetamol es bastante más difícil, ya que los
síntomas son de presentación más insidiosa y el dato de
ingesta del fármaco no siempre es obtenido en la evaluación
inicial. Se debe sospechar hepatotoxicidad por paracetamol
cuando un paciente con factores de riesgo (alcoholismo,
ayuno, uso de inductores de citocromo P450) ha tomado más de
4 g en un período de 24 h.
El diagnóstico diferencial debe
incluir la hepatitis isquémica, hepatitis viral, toxicidad
por otras drogas o toxinas y el síndrome de Reye.
Tratamiento
El tratamiento de la intoxicación por
paracetamol se basa en dos conceptos: Decontaminación
gastrointestinal con carbón activado y el uso de
N-acetilcisteína (NAC).
- Decontaminación: El uso de
carbón activado está indicado en todos los pacientes que
se presentan en las primeras 4 horas de la ingestión y
después si hay uso de preparados de liberación
prolongada o ingesta simultánea de drogas que retarden
el vaciamiento gástrico. El carbón activado adsorbe el
paracetamol, disminuyendo su absorción en un 90%. Se
debe administrar en una dosis única de 1 g/Kg. El carbón
activado puede unirse a NAC cuando se administra
conjuntamente, pero su absorción es mayor que la
requerida para revertir la toxicidad por paracetamol,
por lo que no se recomienda aumentar la dosis de NAC.
- N-acetilcisteína (NAC): Es
un precursor de glutatión que previene la toxicidad por
paracetamol al limitar la acumulación de NAPQI. Además
puede unirse directamente a NAPQI como sustituto del
glutatión y aumenta la vía no tóxica de sulfatación del
paracetamol. En etapas más tardías de la intoxicación,
NAC es beneficioso a través de mecanismos
anti-inflamatorios y antioxidantes, además de tener
propiedades inotrópicas y vasodilatadores.
La máxima eficacia de la NAC se
produce cuando se usa dentro de las primeras 10 horas de la
ingesta, reduciendo la hepatotoxicidad de 50 a 5% y la
mortalidad global de un 8 a 0%. Sin embargo, el uso más
tardío también ha probado ser beneficioso en estos
pacientes.
Las indicaciones de tratamiento con
NAC son:
- Pacientes con concentraciones
plasmáticas sobre la línea de toxicidad posible en el
nomograma de Rumack-Matthew (figura 1).
- Ingesta única mayor a 7.5 g en un
adulto (o 150 mg/Kg en niños) si no hay disponibilidad
de contar con niveles dentro de las primeras 8 horas.
- Pacientes con hora de ingestión
desconocida y niveles plasmáticos sobre 10 µg/mL.
- Pacientes con historia de consumo
excesivo de paracetamol y evidencias de hepatotoxicidad
en exámenes de laboratorio.
La dosis recomendada es una carga
inicial de 140 mg/Kg seguida de 17 dosis de 70 mg/Kg cada 4
horas por vía oral (6). La
formulación intravenosa, usada en Europa, no está disponible
en Chile. En nuestro país la única presentación disponible
es el “Mucolítico” en frascos de 15 mL con una concentración
de 1 g por cada 10 mL (un adulto de 70 Kg requeriría una
dosis de carga de aproximadamente 6 frascos). La NAC tiene
un olor desagradable y puede producir náuseas o vómitos que
disminuyen al mezclarse con jugo de frutas o bebidas,
agregando hielo y/o administrando anti-eméticos.
Otras medidas: El uso de
cimetidina con el fin de inhibir el citocromo P450 no ha
tenido el efecto esperado. La hemodiálisis y la
hemoperfusión son alternativas de manejo que tampoco han
demostrado claro beneficio. El uso de sistemas de diálisis
hepática (p. ej. MARS) podría ser de utilidad en casos que
se presentan con más de 10 horas de evolución
(7).
Indicación de trasplante hepático
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pH arterial < 7.3
(independiente del grado de encefalopatía) |
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O |
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Encefalopatía grado III o
IV y |
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Protrombina > 100
segundos y |
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Creatinina > 3.4 mg/dL |
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Criterios de
indicación de trasplante hepático en falla hepática
fulminante por paracetamol (criterios del King
Collage Hospital). El valor predictivo positivo para
mortalidad sin trasplante de estos criterios es de
88%. |
Cuando hay falla hepática fulminante
establecida, la NAC debe administrarse continuadamente hasta
obtener mejoría del tiempo de protrombina (INR < 2). El
criterio de indicación de trasplante hepático en pacientes
con falla hepática fulminante por paracetamol clásicamente
propuesta por el King’s College Hospital incluyen factores
diferentes a los usados para otras etiologías (tabla)
(8). Más recientemente se ha propuesto
como criterio de trasplante un tiempo de protrombina en
segundos que exceda el tiempo de sobredosis en horas o
cualquiera de los siguientes criterios: INR>5 en cualquier
momento, acidosis metabólica, hipoglicemia o insuficiencia
renal (9).
Referencias
- Davidson DG, Eastham WN.
Acute liver necrosis following overdose of paracetamol.
Br Med J 1966;5512:497-9.
- Bromer MQ, Black M.
Acetaminophen hepatotoxicity. Clin Liver Dis
2003;7:351-67.
- Rex DK, Kumar S. Recognizing
acetaminophen hepatotoxicity in chronic alcoholics.
Postgrad Med 1992;91:241-5.
- Lauterburg BH, Velez ME.
Glutathione deficiency in alcoholics: risk factor for
paracetamol hepatotoxicity. Gut 1988;29:1153-7.
- Cheung L, Potts RG, Meyer KC.
Acetaminophen treatment nomogram. N Engl J Med
1994;330:1907-8.
- Smilkstein MJ, Knapp GL,
Kulig KW, Rumack BH. Efficacy of oral N-acetylcysteine
in the treatment of acetaminophen overdose. Analysis of
the national multicenter study (1976 to 1985). N Engl J
Med 1988;319:1557-62.
- Ash, SR,
Caldwell, CA, Singer, GG, et al. Treatment of
acetaminophen-induced hepatitis and fulminant hepatic
failure by the BioLogic-DT system (abstract). Hepatology 1999; 30:552.
- Makin AJ, Wendon J, Williams R.
A 7-year experience of severe acetaminophen-induced
hepatotoxicity (1987-1993). Gastroenterology
1995;109:1907-16.
- Bernal W, Wendon J, Rela M,
Heaton N, Williams R. Use and outcome of liver
transplantation in acetaminophen-induced acute liver
failure. Hepatology 1998;27:1050-5.
Creado: 25 de Mayo de 2005
Ultima revisión:
25 de Mayo de 2005
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